La afición del Valencia vuelve a la carretera, a otros estadios, a entonar en anillos altos su inconfundible «xe què bo». El valencianismo regresa a los viejos tiempos. Las 170 entradas, a 34 euros cada una, que el FC Barcelona ha puesto a disposición de los seguidores blanquinegros, para el duelo de este domingo en el Camp Nou (21 horas), son las primeras que los valencianistas podrán adquirir expresamente para un sector de grada visitante, desde el regreso del público a los estadios tras la pandemia. No se trata todavía, ni mucho menos, de un desplazamiento en masa, ni tampoco organizado (no hay autobuses especiales, ni pack de viaje, solo entradas sueltas) pero sí que tiene un elevado valor simbólico, a nivel social. El último se remonta al 19 de febrero de 2020, al duelo de octavos de final de la Liga de Campeones frente a la Atalanta en San Siro y que quedó para siempre marcado como la «bomba biológica» que aceleró la propagación del coronavirus en la región de Lombardía y en la Comunitat Valenciana, solo un par de semanas antes de que se decretase el confinamiento total.

Más de 2.500 hinchas del Valencia viajaron entonces hasta Milán. La movilidad fue letal sobre todo para los aficionados bergamascos. La Atalanta tenía que jugar en San Siro ya que su estadio no se adecuaba a la máxima competición continental. El viaje de ida y vuelta entre los 53 kilómetros que separan Bérgamo de Milán, añadido a la efusividad del encuentro con la celebración de cuatro goles (4-1 acabó el partido) fue un elemento catalizador del contagio. 606 días después, los valencianistas, a los que esta campaña se ha podido ver de manera aislada en Los Cármenes o el Sánchez Pizjuán, volverán a ocupar un sector visitante.

El valencianista Mariano despeja de puños en el amistoso de 1923. jornada deportiva

La coincidencia ha querido que el primer anfitrión sea el FC Barcelona. Justo el mismo rival que, en octubre de 1923, hace 98 años, fuera testigo del primer gran desplazamiento masivo de hinchas del Valencia en su historia. La organización de dos amistosos contra el conjunto culé motivó que 900 hinchas del Valencia Football Club viajasen de forma improvisada en trenes y barcos hasta el campo de Les Corts para ver a su joven equipo, de apenas cuatro años de vida y que había inaugurado Mestalla solo seis meses atrás, medirse contra una de las grandes potencias, el Barça de los Platko, Samitier y Alcántara. El Valencia, presentado por la prensa catalana como el «nuevo meteoro luminoso» que irrumpía en el fútbol español, empató en el primer amistoso (0-0) contra los suplentes azulgranas, el 6 de octubre de 2023. Cuando por telégrafo se comunicó el resultado en València, la ciudad lo celebró con pirotecnia. En el segundo duelo, después de que el presidente Ramón Leonarte protestase porque el rival no había dispuesto a sus figuras, el Barça acabó goleando por 5-2, aunque el Valencia llegó a adelantarse hasta en dos ocasiones, con el 0-1 y el 1-2.

«Culto rayano en el fanatismo»

Sin embargo, más allá del resultado y del buen partido de los visitantes Mariano y Rafa Peral, la prensa de la época puso su foco en un aspecto inusual por entonces: el masivo desplazamiento de aficionados del conjunto rival y el entusiasmo con el que actuaron en ambos duelos. El periódico La Jornada Deportiva se hacía eco en portada y en cuatro páginas interiores de la pasión con la que los aficionados valencianistas se tomaban su militancia: «Ha pasado ya también, por el campo de Las Corts, ese meteoro luminoso que apareció de pronto en el firmamento del fútbol nacional. No hay que alarmarse, señores. El Valencia no es una cosa definitiva. Es algo que, indudablemente, será dentro de muy poco. Y entonces si tendremos un candidato muy serio al más alto premio del fútbol nacional! Todo es cuestión de tiempo, y hay que reconocer que el culto rayano en el fanatismo que por los suyos sienten los valencianos les empuja a ellos de manera cada vez más acelerada...», señaló el cronista local. «Hubo el sábado por la noche júbilo y tracas. Eran por el empate del Valencia en Barcelona. En Valencia no dijeron que era con el reserva este empate. Cosas del entusiasmo y el fanatismo. Ahora que sin este fanatismo, sin este fuego sagrado que les anima, el Valencia no sería el Valencia» añadía.

En parámetros similares, Mundo Deportivo describía la encendida atmósfera creada por el «nutridísimo contingente» de valencianistas que, con pólvora de por medio, llegó a causar algunos desórdenes en Les Corts: “El entusiasmo de los aficionados valencianos, a juzgar por la prueba de estos días, es el «entusiasmo» por antonomasia entre todos los entusiasmos de los aficionados españoles». Ese fervor, relataba el cronista, «hubiera sido una nota simpatiquísima del todo si su propia exuberancia no hubiera provocado algún lamentable incidente y un matiz de irascibilidad en otra parte del público a la que dicha exuberancia parecía excesiva”. Las crónicas recogen que, por ese motivo, el castellonense Agustín Sancho, una de las estrellas barcelonistas, llegó a encararse con los aficionados rivales.

Casi un siglo después, el valencianismo empieza otro viaje. Si en 1923 fue para darse a conocer al fútbol, en esta ocasión los 170 hinchas que pueden acudir al Camp Nou serán testigos del inicio de un renacimiento social.