Solo el amor propio a la hora de agarrarse con vida a los encuentros, con el regusto épico que dan los goles en el descuento para arañar empates, ha evitado que a la racha de resultados del Valencia de José Bordalás se la llame abiertamente como crisis. Pero tres puntos de los últimos 18 son un bagaje lo suficientemente pobre como para activar todas las vigilancias, con el recuerdo fresco del estigma de las dos últimas campañas, en las que se acabó navegando en tierra de nadie. El encuentro de esta noche en el campo de un Betis que llega alegre y lanzado, con una trayectoria diametralmente opuesta, puede empezar a definir ante qué tipo de temporada se enfrenta el Valencia y si se aspirará a luchar por la órbita europea, tal como dicta su historia y tal como convenientemente recordó Gabriel Paulista. Rebeldía o mediocridad.

A pesar de la falta de acierto y contundencia y de las limitaciones cualitativas que han aflorado sobre todo ante los grandes, el Valencia se aferra a una identidad de juego y al trabajo. Nadie ha bajado los brazos. Es un grupo reconocible en torno a una idea que convence a futbolistas que han atravesado dos años de vaivenes y desarraigo. Sobre esa base competitiva el equipo está convencido de poder remontar el vuelo.

Partidario de efectuar las menores rotaciones posibles, en un equipo que nota la ausencia de sus mejores piezas, se espera que Bordalás ponga esta noche en liza lo más aproximado a su once ideal, jugando además con las alternativas que poco a poco empiezan a florecer. Es el caso de Marcos André. La incidencia del delantero brasileño está siendo cada vez mayor y ante la ausencia de un Maxi Gómez completamente frustrado de cara a puerta, esta noche tendrá su oportunidad desde el inicio. En el llamado «pasillo de seguridad» volverán Omar Alderete en el centro de la defensa y Hugo Guillamón en los mandos de la medular. El regreso como titular de Carlos Soler debe dar un plus de creatividad en tres cuartos y Hélder Costa, bastante entonado ante el Mallorca, puede ser una alternativa en banda izquierda en la que Hugo Duro acumula mucho kilometraje desde la lesión de Cheryshev. Además, es posible que en banda derecha vuelva Thierry Rendall, otro de los puntales en la prometedora racha inicial de los primeros cuatro partidos.

Recuperar la contundencia

Con independencia de nombres, al Valencia le urge recuperar la contundencia de las primeras jornadas. Es sintomático que en muchos encuentros se haya acabado con menos faltas que el equipo rival y que los goles marcados, en una media más que aceptable, se hayan diluido porque los tantos encajados hayan sido excesivos. Con los últimos tropiezos, el equipo parece haber perdido algo de la frescura mental de la que hacía gala en el arranque del campeonato.

En el Betis la tendencia es la contraria. Ganó al Alavés en Mendizorroza (0-1), se impuso al Rayo (3-2) y entre medias igualó en Europa frente al Bayer Leverkusen en un partido vibrante. Manuel Pellegrini no contará en defensa con Edgar González, pero el resto del once puede ser el de gala. Solo la inminencia del exigente partido siguiente, en el Metropolitano frente al Atlético, podría invitar al técnico chileno a mover el equipo inicial, amparado en la riqueza de alternativas, con Rodri, Juanmi, Lainez, Joaquín, Tello, Fekir, Canales, Borja Iglesias, Willian José...