Siete partidos sin ganar son demasiados para cualquier equipo y el Valencia, lógicamente, no es una excepción. Por eso Mestalla aguarda ansiosa hasta las 18:30 en una mezcla de nervios y ganas con solo un objetivo en mente: que la primera parte no se parezca a la última vez que el equipo de Bordalás pisó ese césped. En siete días ha pasado de todo en clave Valencia. Con un calendario exigente, el Mallorca visitó el estadio blanquinegro y la sensación era que no se podía fallar. Por la mala racha y por ser un rival ‘asequible’. O al menos más ‘sencillo’ que los que venían por delante. Pero la primera parte abrió la caja de los truenos y siete días después, y con seis goles más encajados por el camino, todo sigue en el mismo punto. Misma o mayor exigencia y la herida sin triunfos más abierta. El derbi de la Comunitat debe servir en el caso de los de Bordalás para levantar la cabeza y volver a formar esa identidad del inicio de curso. Algo parecido busca un Villarreal herido por los malos resultados en este arranque de curso. Más lejos de lo esperado de los puestos de cabeza, con vida en Champions pero con solo un triunfo de tres y con la sensación de que la ausencia de Gerard está haciendo más daño del esperado y la defensa no mejora.

Con ese escenario de dudas, sobre todo en Mestalla, en el partido de esta tarde, un golpe inicial puede ser decisivo en cualquier de los dos bandos. Y eso es algo que el Valencia debe evitar. Bordalás ha trabajado en esos inicios en los que el Valencia se muestra más vulnerable de lo imaginado en el arranque de temporada. El Mallorca se vio por delante cuando los once valencianistas estaban en el vestuario todavía. Llegó el segundo incluso. Algo similar a lo que sucedió en Sevilla con el Betis. El equipo de Pellegrini no necesitó ser excelente para hacer daño y mostrar los grandes problemas de un equipo que ya no sabe si tiene puntos fuertes. El Submarino por su parte tiene también muchas similitudes a este Valencia de Bordalás atrás. Frágil y con errores impropios, el cuadro amarillo ha metido a sus rivales en ocasiones en los partidos. Sucedió contra Osasuna o Cádiz, los últimos duelos en casa, e intentará que eso no suceda en Mestalla, lugar en el que no vence desde la 2017/18.

El Valencia llega con la mente puesta en recuperar su identidad y no hay nada mejor para conseguirlo que recuperar a Thierry Rendall y Carlos Soler. El primero de ellos, todavía una incógnita, puede ser la solución en el lateral derecho. Sobre todo en fase ofensiva, donde Foulquier no está rindiendo en campo rival. Mientras, el ‘10’ es todo lo que puede activar el ataque y la transición ofensiva del equipo de Bordalás. Nadie está ofreciendo lo que él es capaz de dar. Partir desde la banda, acudir al interior y al mismo tiempo estar más intenso en esas ayudas defensivas. Además con ayudas desde segunda línea. Su ausencia ha sido, entre otras muchas cosas, uno de los disparos al pie del Valencia en toda esta mala racha de resultados. En el bando amarillo volverá Albiol a la titularidad y no estará Gerard Moreno, KO por lesión. De esta manera la punta de ataque será para Alcácer o Boulaye Dia. Por fuera llega el gran peligro del conjunto amarillo y el temor para la defensa del Valencia. Danjuma, en un estado de forma soberbio y Yéremi Pino pueden ser de nuevo titulares si no rota Unai Emery, que vuelve a Mestalla de una forma muy distinta a la de Dani Parejo, que será ovacionado.