Las promesas de Meriton suelen quedarse sin cumplir. Es su modus operandi. Con la afición y con algunos trabajadores, como es el caso de José Bordalás. El técnico alicantino tenía una reunión en diciembre con Peter Lim pero nunca se produjo. La pandemia como excusa, pero la evidencia como prueba de que el propietario no tiene al Valencia CF entre sus prioridades. El mensaje cala en el vestuario y en el cuerpo técnico, que todavía no sabe qué va a pasar la próxima temporada.

Esa relación Bordalás-Meriton es el mejor ejemplo de cómo lo que empezó con una gran dinámica, un equipo enchufado e incluso cierto consenso en el mercado de fichajes, ha acabado con un nuevo técnico enfadado. En verano la sensación era muy distinta. Durante gran parte del mismo, el entrenador confió en la palabra de Meriton, que le prometió más fichajes de los que finalmente tuvo e incluso alguno de un perfil más concreto. Las exigencias de Bordalás no estaban cumplidas. A pesar de eso, el entrenador realizó un buen arranque y llegó al 31 de diciembre a un paso de la Champions. De hecho, la derrota contra el Espanyol impidió ver al equipo acabar el año entre los cuatro primeros. Y en ese escenario llegaba enero. Con ruedas de prensa muy claras y contundentes por parte de José Bordalás. Se pedían refuerzos y no llegaban. Al final entraron tres en escena. Un central, Comert, quien no ha tenido prácticamente participación. También un medio, lejos del perfil que quería el técnico a pesar de haberle sacado partido, Ilaix Moriba. Y por último un extremo y la gran apuesta, Bryan Gil, quien llegó a gran nivel y poco a poco ha ido bajando su influencia. Ahora, la enésima confrontación es por otra falta de comunicación. Si en diciembre fue la ausencia de reunión para hablar de perfiles y fichajes para enero, en estos momentos ha sido producto de una toma de decisiones sin contar con el técnico. La última de ellas la del fichaje de Hugo Duro, un jugador que llegó avalado por la opinión del entrenador. De hecho a Bordalás no le molestó que se ejerciera la opción de compra de su fichaje sino la ausencia de consulta. No hablar del tema ni tan siquiera valorar una planificación del próximo curso ya entrados en el mes de mayo. En definitiva, la comunicación entre directiva y cuerpo técnico vuelve a ser insuficiente, el equipo marcha en mitad de tabla -Zona Meriton- y las promesas de reuniones o ‘trabajo en equipo’ nadie se las cree. Y mientras, en Singapur, Peter Lim sin tomar decisiones.