Falta un audio por escuchar. Y es el de la afición. El valencianismo se concentra a las cinco de la tarde en la Avenida de Suecia para protestar más fuerte que nunca contra Peter Lim. El último partido de LaLiga contra el Celta (17:30) es lo de menos. El verdadero partido se juega fuera de Mestalla. En la calle. La tensión con la propiedad es máxima después de una semana de audios de Anil Murthy y muchos años de despropósitos a todos los niveles. La afición tiene más ganas y más razones que nunca para decirle ‘Basta ya’ a Meriton. Hoy no importa el fútbol. Hoy está en juego el futuro del club. Hoy ganar es más importante que nunca. Solo hay un camino: Recuperar la dignidad y el Valencia CF.

El valencianismo, contra la gestión de Meriton. j.m.lópez

La iniciativa impulsada por Libertad ha cogido fuerza con el paso de los días. Nueve plataformas de oposición a Lim han aparcado sus diferencias para unirse y dar apoyo de nuevo a la tercera manifestación masiva de la ‘era Lim’. Libertad VCF, l’Agrupació de Penyes, De Torino a Mestalla, Espíritu del 86, ‘It Must Be Love 86’, VCF Sud, Ciberche, ‘Últimes Vesprades a Mestalla’ y Viachers VCF han unido fuerzas, como en las últimas protestas, para cumplir juntos con un deber: Luchar por la supervivencia del club. «Nuestro club, el Valencia CF, se encuentra en manos de quienes en repetidas ocasiones han demostrado sentir un desprecio absoluto por su historia, su afición y su futuro. Luchar por la supervivencia de nuestro club no es una opción, es un deber. Llamamos a toda la afición valencianista para encontrarnos media hora antes del inicio del último partido de esta liga, el Valencia-Celta, en la Avenida de Suecia y convertir este partido en un día de lucha por el futuro de nuestro club. No dejemos que nos silencien, no dejemos que destrocen 100 años de historia con total impunidad, no dejemos que le roben al valencianismo su dignidad. El partido más importante del valencianismo lo juega la afición. Ven y hazte oír. Lim out. Lim go home», dijeron en un comunicado.

La afición está citada a las 17:00 media hora antes del partido. La hoja de ruta es no entrar a Mestalla, aunque no se descarta que muchos aficionados lo hagan para mostrar su malestar dentro del estadio (no perder porcentaje de asistencia) e inmediatamente después vuelvan a la protestar a la calle. La organización del 21-M desconfía del club y no quiere dar pistas. Se decidirá en el momento en función del número de participantes y las sensaciones de la gente. La idea de Libertad VCF y de todos los colectivos convocantes es que sea «todo el partido de protesta». «Es la verdadera final de la temporada contra Meriton», apuntaba José Pérez a este periódico.

Delegación de Gobierno declaró el partido de alto riesgo para ampliar al cordón policial y garantizar «los derechos de los valencianistas que quieren concentrarse y de los valencianistas que quieren entrar al partido». Las instituciones esperan una respuesta «pacífica, serena y con sentido común» de la gente. Como en las dos anteriores citas. Hoy se espera otro comportamiento ejemplar. En la calle. Ese es el partido que hay que ganar hoy.

El problema es que la afición hace tiempo que dijo ‘basta’. El club atraviesa horas muy bajas a causa de la gestión de Meriton. Las últimas cuentas anuales arrojaron una situación límite a nivel económico, teniendo que salvar la causa de disolución. El valencianismo, además, tendrá que resignarse a ver Europa por la TV una temporada más y este verano le tocará aguantar ver a varios de sus ídolos posando con otras camisetas mientras el encargado de fichar para llenar su vacío es Anil Murthy acompañado por un director deportivo sin autonomía y al que él mismo ‘ningunea’, tal y como revelaron las conversaciones publicadas por este periódico. Y a esta deriva deportiva y económica hay que sumarle la social, ya que el valencianismo nunca se sintió más lejos de su club, al que lleva más de un año sin poder comentar en redes sociales.

Meriton no hace nada por cuidar a su gente, a la que faltó el respeto en asuntos tan especiales como el reparto de entradas para la final de Copa del Rey e incluso mantiene al presidente que tuvo la desfachatez de mandar callar a Mestalla y que en privado se vanagloria de no respetar a los representantes políticos valencianos en un tema tan delicado como el estadio. Mestalla hoy se quedará vacío. El verdadero partido se juega fuera. En la calle.