El Valencia salvó un punto en Cornellà de la manera más surrealista posible. Sobre la bocina Álvaro Fernández se comió un despeje de Eray Cömert por su propio palo que dejó helado al estadio. El central suizo ayudó al equipo a rascar algo positivo en un partido que no mereció perder, pero en el que tuvo francas dificultades para imponer su filosofía de juego, una vez más a domicilio. El encuentro no salió en ningún momento de la dinámica de ida y vuelta, que en algunos tramos benefició y en otros perjudicó, ya que los de Gennaro Gattuso no fueron capaces de gobernarlo a través de la posesión y la circulación rápida del esférico que le caracterizan en Mestalla. El gol de Gabriel Paulista invitó al optimismo, pero la rápida reacción espanyolista con el gran tanto de Joselu y el de Darder aprovechando un fallo total de los blanquinegros hicieron presagiar la tercera derrota en tres partidos fuera. Un final en el que pasó de todo se acabó traduciendo en el empate valencianista.

La primera mitad estuvo cargada de ritmo. Empezó con el Espanyol tratando de bloquear al Valencia con la presión adelantada y dificultando la salida, pero con el paso de los minutos los de Gattuso fueron encontrando la zona débil blanquiazul percutiendo por la izquierda con unos inspirados Samu Lino y José Luis Gayà. El brasileño precisamente tuvo la más clara del partido en un mano a mano después de sortear a un rival, pero cuando encaraba al portero tiró un recorte de más y se redujo el espacio para definir correctamente.

Crecía el equipo en el ‘toma y daca’, contando con un disparo alto de Cavani y empezando a encontrar fisuras en el combinado local, que sufría en exceso en todas las acciones de repliegue. A pesar de ello también dispuso de la suya, con potente disparo de Braithwaite que se encontró con la respuesta de Mamardashvili poniendo la mano dura y firmando una intervención decisiva.

No cesaba el ritmo y Lino se erigía como el futbolista más activo, teniendo la segunda gran acción después que Almeida lo proyectase al espacio. El disparo del extremo se marchó rozando el palo y el Valencia buscaba adelantarse en el marcador, quedándose siempre muy cerca de conectar con un Cavani que buscaba hacerse un hueco dentro del área. Con el paso de los minutos, y aunque los valencianistas seguían encontrando espacio por el sector zurdo, empezó a espesarse el juego y reducirse el flujo de ocasiones.

El descanso sentó bien a los jugadores, que salieron a la segunda parte nuevamente con un talante activo y creativo. Gabriel Paulista empezó entonado, primero filtrando un gran pase a Moriba y minutos más tarde poniendo por delante en el marcador al equipo de Gattuso. El central se impuso a Souza con un salto majestuoso para enviar a la cepa del poste el milimétrico envío de José Luis Gayà. El Valencia hizo lo más difícil a domicilio, adelantarse en el marcador, pero la alegría no le duraría demasiado.

Unos minutos más tarde Joselu sacó a relucir su calidad dentro del área para poner las tablas con un disparo al palo largo con rosca inapelable para Mamardashvili. El gol espoleó al Espanyol, que unos minutos después la tuvo para remontar, pero se encontró con Giorgi cerrándole la puerta con una muy buena salida. El encuentro estaba vibrante y los locales un poco más cómodos en la dinámica de ida y vuelta.

Con el paso del tiempo el Valencia se empezó a asomar por el área. Primero con un gran centro lateral de Gayà que casi conecta con Kluivert, después con un balón filtrado que que Marcos André envió arriba y también con un gran disparo de Guillamón desde la frontal después de un recorte sobre el defensor, pero la respuesta de Álvaro Fernández fue prodigiosa para salvar a los suyos.

La autoexpulsión de Marcos André

Cuando mejor parecía estar el conjunto de Mestalla llegó un jarro de agua fría en forma de fallo multiorgánico. Primero por un error de Nico González en la salida, después por la nula intensidad de Ilaix para perseguir a Darder y por último Mamardashvili tuvo un error impropio de su partido cuando se vio sorprendido con que el disparo del ‘10’ fuese al palo corto. Y el Valencia, que montaba un circo y le crecían los enanos, se quedó con uno menos minutos más tarde después de un error de Marcos André, que dio con la mano en la cara de un Vini Souza que exageró la acción para conseguir la roja para el delantero.

Las fuerzas se igualaron muy poco después cuando el colegiado expulsó también a Braithwaite por un golpe en la cara de Thierry. El Valencia tenía siete minutos extra para rescatar algo positivo. Lo intentaron los de Gattuso y lo lograron de la manera más extraña posible, con un gol de Cömert buscando una especie de despeje, pero el balón se coló en la portería por un error grosero del portero, que creía que el cuero se marchaba fuera y lo dejó pasar.