Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El Valencia está vivo (0-2)

Triunfo crucial ante el Elche del equipo de Baraja, que gana vida en la lucha por la permanencia

Resumen del Elche-Valencia CF

J.M. López

Vicent Chilet

Vicent Chilet

València

En la celebración de un gol se explica el fútbol y casi la vida. Los abrazos en el césped, en el banquillo y en la grada del Martínez Valero describieron el enorme suspiro de alivio de un Valencia CF que vuelve a sentirse vivo tras ganar un partido rebosante de drama ante el Elche, virtualmente descendido. Un triunfo para volver a templar pulsaciones y ganar confianza, con todo por pelear. El equipo de Rubén Baraja sigue en descenso, pero empata a puntos con el Almería y tiene a Getafe y Cádiz a un partido de distancia. No obstante, conviene poner en valor conclusiones válidas en las que tendrá que apoyarse la lucha por la salvación. Se volvió a ganar fuera de casa, el Pipo encontró un dibujo solvente en el 5-3-2, que devolvió la portería a cero y la mejor versión de Yunus Musah o Samuel Lino, más el regreso necesario de Paulista. Además se han ganado unidades de energía canterana. Javi Guerra, Alberto Marí y Diego López acabaron en el campo. Y, por encima de todo, el papel mayúsculo de la hinchada desplazada, que convirtió el segundo anillo del Martínez Valero en un pequeño Mestalla que empujó al equipo y gritó sin piedad contra Peter Lim. Valladolid y Cádiz. Partido a partido.

El Valencia tardó cinco minutos en sacudirse la ansiedad con la que llegaba al partido. Un paréntesis inicial en el que el Elche dio la impresión de ser un rival más suelto, sin tanto plomo en las piernas. Fue solo un destello engañoso, ya que el Valencia necesitó de un estímulo positivo para voltear todo su estado de ánimo. En el minuto 6, en un saque de esquina ensayado, Nico marcaba los tiempos para cabecear al larguero. La hinchada blanquinegra rugió y el equipo de Baraja pudo por fin suspirar de alivio y empezar a ejecutar con más contundencia un plan de pocos secretos. Con tres centrales, laterales avanzados y los toques justos para no caer en dudas, el Valencia recurrió a una receta muy clásica para tiempos muy inciertos.

El primer gol fue el ejemplo más claro, en el 19. Balonazo en largo que Cavani peina por alto y habilita a Samuel Lino, que gana hábilmente la posición a Morente y remata mordido para batir a Edgar Badía. En la celebración saltaron por los aires todas las dudas y bloqueos mentales que han atenazado a un grupo, doblemente castigado, por la clasificación como por la no planificación deportiva. Un equipo de moral quebradiza como el Elche, que se recomponía tras haber perdido a Pedro Bigas por lesión (en una entrada peligrosa de Yunus Musah), acusó mucho el gol. Fue precisamente el jugador neoyorquino uno de los más incisivos, con una enorme potencia para desbordar por banda. Un minuto después del 0-1, Yunus entraba hasta la misma área pequeña, sin encontrar rematador.

Con los dos equipos muy encajonados en un bloque bajo, cada rechace era un balón peligroso, que acababa en saque de esquina o en rebotes envenenados, como el que casi le da el segundo tanto a Lino, en el minuto 26. En el 33 era André Almeida quien se asomaba con una larga conducción hasta el balcón del área. Allí, donde a tantos se les hace de noche, el luso frenó hasta ver la incorporación de Gayà, que entregó a Lino, cuyo disparo fue repelido por Edgar Badía.

Cánticos de ánimo al Valencia CF en Elx

J.M. López

Segundo gol inminente

El segundo gol era inminente. Y llegó con una recuperación de Gayà, que combinó de pared con Lino. El capitán mandó un centro raso y tenso al segundo palo, donde Cavani, con un partido sacrificado en el plano colectivo, esperaba para embocar a placer. En su intento de despeje, Gonzalo Verdú marcaba en propia puerta en un minuto tremendamente psicológico.

Se había hecho lo más urgente, como encarrilar el marcador, pero quedaba lo más complejo, saber dominar todos los resortes futbolísticos y emocionales de la segunda mitad, en la que tantas veces ha naufragado. El Elche, que hasta ese momento solo había inquietado a pelota parada con la corpulencia de Morente, empezó a prodigarse con más asiduidad en el inmediaciones de Mamardashvili. El intento de reacción franjiverde se quedó sofocado con la solvencia defensiva visitante. El Valencia no se complicó, ni tampoco se relajó. Y acabó el partido al alza con la savia canterana. Frescura para empezar a intuir el equipo que debería reconstruirse tras la peor pesadilla, no conclusa todavía, con Peter Lim.

Tracking Pixel Contents