Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Otra vez Hugo Duro rescata al Valencia CF

El Valencia CF, en una tarde gris frente al Sevilla, salva un punto en el minuto 93 con un tanto del delantero madrileño

El conjunto de Almeyda muestra más ambición e intensidad física durante más de una hora de juego, si bien, Corberán mejora la cara de los suyos con los cambios: Beltrán, Ugrinic y Ramazani

En una tarde surrealista, la afición de Mestalla pasa en apenas media hora de los silbidos a la euforia en las jugadas finales

Pascu Calabuig

Sobre la bocina, igual que en la Copa frente al Cartagena, el Valencia CF salvó ligeramente los muebles. Después de una tarde gris, en la que el Sevilla FC, con quizá menos mimbres que los de Carlos Corberán, había manejado mejor los tiempos y los méritos, Hugo Duro conectó con la zurda un centro de Filip Ugrinic y empató a un gol. Antes, en el 58', César Tárrega había adelantado al conjunto visitante. Los blanquinegros continúan sin perder, pero las sensaciones siguen siendo inquietantes. A punto por jornada, lo que es seguro es que un regreso a Europa seis años después se antoja una misión imposible. Mestalla, desquiciada, pasó de los silbidos a la euforia en una segunda mitad surrealista.

La acción en los primeros 15 minutos corrió totalmente a cargo del conjunto de Matías Almeyda. Un cabezazo a ras de hierba del escurridizo Peque dio un susto a Mestalla que a punto estuvo de ser letal. Julen Agirrezabala se estiró hacia su lado derecho para evitar el tanto con la palma de las manos en los primeros segundos del choque.

El Sevilla se plantó mejor sobre el terreno de juego. Al buen trabajo de los visitantes, únicamente, les faltó la recompensa del gol frente a un Valencia ramplón. Un envío en largo desde la defensa a Akor Adams superó a Tárrega, que no pudo frenar al nigeriano en la carrera hacia la portería. El '9', sin embargo, disparó a las nubes.

La pareja sevillista de mediocentros, Mendy y Agoumé, estaba anulando a la valencianista, donde Javi Guerra no se encontró y Pepelu se encontró excesivamente solo a la hora de hacer carburar al equipo. André Almeida también se perdió entre la maraña planteada por el técnico visitante.

En torno al minuto 25, Hugo Duro reclamó penalti después de recibir un impacto con el brazo de Carmona. El delantero, con sangre en la nariz, debió acudir a la banda para cambiarse la camiseta, mientras el equipo arbitral consideraba entendió que el movimiento del brazo del sevillano no era suficiente como para castigarlo con la pena máxima.

La intensidad del Sevilla, que se imponía a la media hora en el 70 % de los duelos por los balones divididos, ponía en evidencia el sacrificio de los locales. Mestalla se impacientaba. El tiempo pasaba y el portero del Sevilla no había tenido ni siquiera que lanzarse al suelo ni una sola vez.

Arnaut Danjuma, desde el flanco izquierdo, fue quien más lo intentó. En una jugada de ruptura del neerlandés, con un caño que provocó la admiración del público, pero Duro no se aclaró para controlar y encañonar antes de que se le adelantase el central Gudelj.

La primera mitad terminó entre el tedio y la desesperación de los aficionados. El "Júnior, vete ya" desde el graderío visitante animó a los locales a unirse entonando su particular calvario: "Peter, vete ya".

25 minutos más de "encefalograma plano"

El cuarto de hora en los vestuarios tampoco sirvió para que el Valencia de Corberán aclarase las ideas. Lo del ataque blanquinegro, en términos médicos, se diagnosticaría como claro "encefalograma plano". A los diez minutos, los niveles de desesperación del respetable habían ya subido en compañía de los primeros silbidos. Camino de la hora de juego, los locales seguían siendo incapaces de contar ni un solo chut a puerta.

La tragedia se agrandó con el merecido 0-1 para el Sevilla a los 58 minutos. El primer remate a puerta del equipo fue... en propia puerta y acabó en gol. César Tárrega, en el intento de despejar el centro por la izquierda del lateral Oso -canterano del Sevilla Atlético-, mandó la pelota dentro de las redes de Julen.

La parálisis en el juego afectó al ánimo y a las piernas de los jugadores. Corberán buscó un cambio en el guion de la tarde con un triple cambio. Danjuma, Guerra y Almeida, totalmente ineficaces, dejaron su lugar en el campo a Diego López, Ugrinic y Lucas Beltrán. Los movimientos de piezas desde el banquillo significaron la chispa para acabar rascando un punto.

A los 69 minutos, Cuadra Fernández se delató como un mal colegiado. Lejos del área, esta vez sí penalizó un golpe con el brazo de Ugrinic a un defensor sevillista. En un lance muy similar entre Carmona y Duro en la primera mitad, dentro del área, no actuó de la misma manera.

Con la intensidad de la que careció durante la mayor parte del partido, y la aparición de Largie Ramzani, el conjunto de Corberán empezó a despertar. A reaccionar. Un remate desde la frontal de Beltrán se marchó fuera. Poco después, el pequeño extremo belga generó una falta peligrosa a escasos centímetros de la línea de la frontal. El lanzamiento de Pepelu se topó con la barrera.

Perro viejo, entrenador del Sevilla se guardó todos los cambios para los últimos diez minutos. A siete del final, el Valencia, en su estadio de Mestalla, realizó su primer remate a portería de todo el partido. Un cabezazo inocente de Lucas Beltrán tras un balón colgado por José Copete. Por vergüenza delante de su gente, los locales maquillaron el resultado y las estadísticas, si bien, la realidad resulta preocupante.

Al filo del 90', Beltrán volvió a pecar del mal que le persigue desde el verano: la pólvora mojada. Diego López lo vio perfectamente solo cerca de Odysseas. Recibió el pase y remató con la zurda. Una pifia. En el 92', por primera vez el meta sevillista se lanzó al suelo para atajar un chut de Ramazani. Poco después, en el minuto 93 Hugo Duro acertó a remachar un servicio desde la banda izquierda de Ugrinic (1-1).

Reparto de puntos entre dos clubes grandes e históricos que, hoy en día, da pena verlos en la mediocridad de la clasificación. El Valencia trató de hacer los deberes sin hacer hasta el final, pero Cuadra demostró nuevamente que está a la altura de dos entidades perdidas, sin rumbo. Pitó el final del duelo cuando los locales habían provocado un último córner. Una tarde de despropósitos por todos lados.

Tracking Pixel Contents