25 de enero de 2009
25.01.2009
patrimonio

El rastro perdido de la acequia de l'Or

Los regantes del Canal Turia, ejemplo de eficiencia hidráulica, abogan por destinar la casa de las compuertas a museo

25.01.2009 | 01:00
arquitectura tradicional y vanguardia. La casa de las compuertas de l´Assut de l´Or al lado del Ágora.

La casa de las compuertas del Assut de l'Or es el último resto que queda de la que fue la acequia más moderna del sistema tradicional de riego. La rehabilitación de este edificio de la obra hidráulica que da nombre al último puente de Calatrava en Valencia lleva a la pregunta de qué fue de esta canalización. Los regantes del Canal del Turia recogen ahora en un libro la historia de esta acequia promovida en 1822 y que aún riega los arrozales del parque natural de la Albufera.

H. García, Valencia

La rehabilitación de la casa de las compuertas del Assut de l'Or, la obra hidráulica que da nombre al último puente de Calatrava en Valencia, lleva a preguntarse qué fue de "la acequia más moderna del sistema tradicional de riego". En Valencia, el rastro de la acequia de l'Or, promovida en 1822 por los agricultores de Alfafar para aprovechar las aguas sobrantes al final del río Turia, se pierde en 1975 con el plan Sur.

El desvío del río para evitar las devastadoras y recurrentes riadas que sufría la ciudad obligó a trasladar aguas arriba la toma de la acequia de l'Or, en concreto, al azud del Repartiment, en el término de Quart de Poblet. Desde allí nacen en la actualidad las acequias de Favara, Rovella, Rascanya y de l'Or -Canal de Riego del Turia-, cuya comunidad de regantes sigue activa y cultivando los arrozales de la Albufera, al sur de la ciudad.

La acequia,ya en su trazado moderno es una infraestructura totalmente renovada. Pese a que la comunidad tiene desde hace años la concesión para tomar agua del Turia, el 90% del suministro procede la depuradora de Pinedo. Todo un ejemplo de conciencia ecológica que los regantes tienen a gala.

Aunque el antiguo trazado de la acequia de l'Or quedó inutilizado para los agricultores la canalización sigue usándose para desaguar pluviales. Algunos tramos fueron expropiados durante la construcción de la Ciudad de las Ciencias y más recientemente con motivo del desarrollo urbano del sector de Moreras, a espaldas de Natzaret.

La casa de las compuertas es el único resto que queda en la ciudad de la acequia de l'Or, que no formar parte de la red de riego de origen medieval del Tribunal de las Aguas. El edificio, protegido por el PGOU de Valencia, ha quedado rodeado por los modernos edificios de hormigón blanco de Santiago Calatrava.

La casa -cuya recuperación se incluye en las obras de prolongación del colector norte- quedará integrada en el espacio del Ágora, ahora en construcción. Todavía no tiene uso asignado pero los regantes a los que les fue expropiada abogan por dedicarla a centro interpretativo del sistema tradicional de riego de la huerta.

Un libro que recoge su historia

La comunidad del Canal del Turia ha editado un libro que recoge la historia de esta canalización que hoy sigue regando los arrozales del parque natural de la Albufera gracias a las aguas depuradas de la estación de Pinedo.

El aprovechamiento de sobrantes está en el origen y en el nombre mismo de la acequia. Se la llamó del oro porque el agua con detritus domésticos -por aquel entonces libres de detergentes y productos químicos- y del matadero de Valencia que les traía el Turia era el mejor abono para el campo. Era agua con estiércol incorporado y "aquello se consideraba oro", explica el secretario de la comunidad del Canal, Manuel Planells. "Oro fue, ha sido y es el agua que por ella fluye para dar vida a los campos de la Albufera", destaca el libro La acequia del Oro. El canal de riego del río Turia. Otras teorías atribuyen el nombre de acequia de l'Or a que fue promovida por ricos terratenientes valencianos. Manuel Planells rebate esa hipótesis que podría estar vinculada a que su gran promotor fue Vicente Blanch y Juan, diputado provincial, apodado cariñosamente "l'aguelo diputat". La casa solariega de este prohombre de Alfafar aún existe.

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