La Dirección General de Patrimonio de la Conselleria de Cultura dio el 11 de noviembre el visto bueno en un informe de apenas tres folios al derribo del muro del jardín monumental de Monforte impulsado por el Ayuntamiento de Valencia. El informe, que no firma la directora general, Paz Olmos, sino el jefe del servicio de Patrimonio Arquitectónico, Ricardo Sicluna, apunta que la "sustitución parcial del muro de cierre puede contribuir a facilitar el disfrute ciudadano y la difusión de este espacio patrimonial" y Jardín Artístico Nacional desde 1941.

El proyecto, tramitado "sottovoce" por el área de Proyectos Singulares de la Concejalía de Urbanismo, prevé la demolición de la tapia de mampostería recayente a la plaza de la Legión Española y su sustitución por una reja de hierro de reminiscencias historicistas similar a la de Viveros. Patrimonio considera que la propuesta "no altera las esenciales características volumétricas y espaciales del ámbito ni muestra efectos negativos en la composición vegetal del jardín". La conselleria pone una única condición y es que "se documente el proceso sustitutivo", lo que supone que Cultura podrá supervisar el nuevo cerramiento.

La sustitución del muro se justifica dentro de un proyecto de ampliación del jardín que pretende hacerlo más accesible y permeable al ciudadano. El mal estado fitosanitario de algunos árboles atribuido al exceso de humedad del suelo y el estrangulamiento de algunos ejemplares de gran porte cercanos al muro son los argumentos que ha brindado la Delegación de Parques y Jardines.

El visto bueno de Cultura se apoya en un informe del director de la Fundación Municipal de Parques y Jardines que defiende la sustitución de la tapia por una reja para permitir "un mayor paso de luz y de aire, que favorecería el desarrollo de la vegetación y la disminución de enfermedades criptogámicas en las especies más próximas al muro". Según el técnico municipal, la sustitución del muro permitiría "recuperar la vegetación en el arriate existente en la base del interior del muro".

El derribo de la tapia, en cualquier caso, dotará a los vecinos de la plaza de la Legión Española y de la calle Severo Ochoa de un acceso directo a un jardín privilegiado.

El Ayuntamiento de Valencia presentó la propuesta de sustitución parcial del muro de cierre del jardín de Monforte en la Conselleria de Cultura hace ahora un año. Según el informe de la conselleria al que ha tenido acceso este diario, seis meses más tarde, en junio de 2009, el presidente del Consell de Cultura, Santiago Grisolía, "habiendo tenido conocimiento del proyecto por parte del ayuntamiento se interesa por la propuesta". El derribo del muro del jardín de Monforte planteado por el ayuntamiento, propietario del jardín desde 1970, ha generado un intenso debate en el seno del órgano consultivo. Grisolía, a quien el tema le toca de cerca como vecino, se ha posicionado a favor de la eliminación del muro. De hecho, emitió voto particular al informe sobre el jardín que hizo público la semana pasada el Consell de Cultura y que planteaba como alternativa menos agresiva al derribo "la apertura de uno o dos puertas enrejadas, preferiblemente en las calles Monforte y Severo Ochoa, para permitir la ventilación que al parecer tanto afecta al arbolado y al suelo".

El informe aprobado por el pleno del CVC se muestra a favor de preservar el carácter íntimo del jardín, considerado por los expertos un ejemplo único de jardín neoclásico-romántico. El jardín de Romero o de Monforte, diseñado en 1859 por Sebastián Monleón, es un superviviente de la gran operación inmobiliaria impulsada en 1960 en el Llano del Real en la que cayó el vecino palacete de Ripalda, en cuyo solar se levantó el moderno edificio de la Pagoda. Algunos expertos en jardines históricos han señalado al exceso de sombra de los edificios altos levantados junto al jardín como causa más probable del mal estado fitosanitario del arbolado que la falta de ventilación que aduce el ayuntamiento.