La Asociación d'Amics i Amigues dels Jardins Valencians se ratificó ayer, tras consultar en la Concejalía de Urbanismo el proyecto de reposición del muro del jardín de Monforte (1859), en que el derribo de la tapia "no se justifica". El jardín "no está enfermo ni los árboles van a ganar oxigenación, al contrario, se van a cargar un jardín histórico y protegido que ha estado cerrado más de 150 años", apunto ayer su presidente, Julio Lacarra.

La asociación plantea como alternativa al derribo la tala de los "dos o tres" ejemplares de almez (Celtis australis) recayentes a la calle de Monforte que oprimen el muro. Según Lacarra, no forman parte del proyecto original del jardín neoclásico diseñado por el arquitecto Sebastián Monleón. "Son árboles producto de la siembra de los pájaros que echaron raices junto al muro de manera espontánea y que por abandono se dejaron crecer". En relación a los pinos piñoneros de gran porte sujetos con tensores que amenazan el muro recayente a Severo Ochoa, Lacarra dice que sí formarían parte del jardín original por lo que aboga por dejar que agoten su ciclo vital y sustituirlos cuando mueran. "La nueva valla se va a hacer en el mismo sitio que el muro, con lo cual los árboles acabarán reventándola en unos años", apuntó el portavoz de Amics del Jardins, que ha solicitado al Ministerio de Cultura que intervenga por posible expolio del jardín histórico.

Lacarra sugiere al gobierno municipal que destine los 400.000 euros previstos para el derribo de la tapia a mejorar el interior del jardín, reparando los caminos y poniendo albero para mejorar la permeabilidad del suelo. Los jardines históricos valencianos carecen de una normativa que regule las intervenciones. La única referencia al respecto es la Carta de Florencia, documento auspiciado por la Unesco que considera los muros y demás elementos arquitectónicos de los jardines parte del conjunto. El ayuntamiento no atiende a este criterio y aduce que el muro que se va a tirar no es el original del jardín.

El proyecto de reposición plantea el derribo de la tapia en las calles Monforte y Severo Ochoa y su sustitución por una verja similar a a la de Viveros así como la apertura de tres ventanas en la plaza de la Legión Española. El antiguo Hort de Romero, declarado Jardín Artístico Nacional en 1941, está considerado uno de los mejores ejemplos de jardín neoclásico de España. El ex conseller de Cultura, Fernando Villalonga, junto con expertos y colectivos ciudadanos se oponen a la apertura del muro porque romperá el diseño de "hortus conclusus" del espacio y acabará convirtiendo un jardín histórico en un parque público.