03 de enero de 2010
03.01.2010
Crisis

El ayuntamiento acude al rescate del Bioparc

El clima adverso y la crisis han hecho que el nuevo zoo no alcance las visitas previstas - Su deuda de 45 millones será refinanciada con el aval municipal

03.01.2010 | 02:49
Dos hipopótamos en actitud de pelea hacen las delicias de los visitantes a la cueva Kitum, una de las principales atracciones del zoo de Valencia.

La crisis económica está golpeando al Bioparc, uno de los proyectos estrella de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Rain Forest Valencia, la empresa concesionaria del zoológico de nueva generación del Parque de Cabecera inaugurado aún no hace dos años, ha presentado un plan de viabilidad económica para la refinanciación de una deuda hipotecaria de 45 millones de euros que le permitirá ampliar el plazo de vencimiento a 25 años. Para llevar a cabo la operación, los bancos han exigido a Rain Forest un aval del Ayuntamiento de Valencia dado que, transcurridos los 50 años de la concesión, será el titular del zoo. La junta de gobierno aprobó el pasado martes en despacho extraordinario el citado aval.

130.000 visitantes menos
La concesionaria desde 2002 del nuevo zoo, del aparcamiento y del parque de atracciones (pendiente de construir) del Parque de Cabecera tiene un préstamo de 9 millones con el Instituto Valenciano de Finanzas, otro de 20,7 con Bancaja, otro de 8 con Caixa Cataluña y otro de 7,7 con el BBVA.
El consejero delegado de Rain Forest, Bartolomé Pons, argumentaba en una carta remitida a la alcaldesa el pasado 11 de diciembre que si el ayuntamiento le concedía el citado aval -como finalmente ha ocurrido- "la concesión entraría en un largo periodo de estabilidad que le permitiría mejorar si cabe el servicio a los ciudadanos de Valencia ofreciendo un recinto único en España para la observación de animales en su hábitat recreado".
En la citada carta, el responsable de Rain Forest expone los motivos que les han llevado a presentar el plan de viabilidad. El nuevo parque zoológico, un espacio concebido bajo la filosofía del zoo de inmersión, ha recibido menos visitantes de lo previsto "debido a la climatología adversa" que afecta a las "explotaciones al aire libre" así como a la crisis económica que coincidió con la apertura en febrero de 2008 del zoológico. Los gestores del recinto esperaban recibir 650.000 visitantes al año en 2008 y alcanzar el millón en años sucesivos. La cifra no se alcanzó. En dicho año pasaron por el Bioparc 470.000 personas. Rain Forest se ha visto obligada a rebajar sus expectativas y calcula que este año mantendrá el número de visitantes de 2008 y 2009. La cifra de 600.000 entradas al año no se alcanzará, según el plan de viabilidad, hasta 2015.
El segundo factor que ha hecho zozobrar al nuevo zoo han sido las inversiones "no previstas" y "no productivas" por importe de 16 millones que se han llevado a cabo. Entre las primeras, Rain Forest cita la pasarela atirantada de uso privativo que conecta el zoo con la plaza de acceso y que la concesionaria intentó sin éxito que pagase el ayuntamiento. En cuanto a las inversiones no productivas, Bartolomé Pons señala el aparcamiento de 800 plazas "que sólo utilizan los visitantes aunque está abierto al público". "En la actualidad el 90% de las plazas está sin usar", expone el consejero de Rain Forest en su escrito a la alcaldesa. Esta infraestructura complementaria presenta por tanto un "rendimiento negativo".
El tercer factor desencadenante de la mala situación que afronta el Bioparc es la falta de inversores para los edificios comerciales y de restauración de la plaza desalentados por la crisis. Desde la apertura del parque sólo se ha arrendado un local dedicado al ocio interactivo y al "paintball".
No es la primera vez que el Ayuntamiento de Valencia accede a las peticiones de Rain Forest, una firma que aterrizó en Valencia de la mano del jefe de gabinete de Eduardo Zaplana, Juan Francisco García. El gobierno de Rita Barberá apostó por esta empresa, la única que se presentó al concurso del nuevo zoo, pese a las dudas sobre su solvencia económica y a las críticas lanzadas por el PSPV.

El 90% de plazas del aparcamiento, vacías
l aparcamiento de 800 plazas del Bioparc no figuraba como fuente de ingresos en los pliegos de condiciones y estaba concebido para dar servicio a todo el Parque de Cabecera. A los dos meses de la apertura del zoo, sus gestores pusieron al cobro el aparcamiento con el visto bueno del ayuntamiento. La medida no ha dado los resultados esperados. Según el plan de viabilidad del Bioparc, el "parking" no es rentable ya que el 90% de las plazas no se usa. Para no pagar, muchos visitantes estacionan en el aparcamiento libre del centro comercial próximo. La construcción del zoo, ambientado en África costó 60 millones de euros, el triple de lo previsto.

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