El proyecto de ampliación y reforma del jardín histórico de Monforte que promueve el Ayuntamiento de Valencia sigue suscitando recelos. Los expertos temen que una intervención demasiado agresiva acabe conviertiéndo un jardín neoclásico único en un parque público. Los supuestos problemas de humedad que sufre el arbolado del jardín y que han motivado el derribo del muro podrían solucionarse con una poda y un saneamiento en profundidad, similar al que se hizo cuando el ayuntamiento asumió la propiedad del jardín. Así lo aconseja al menos María Teresa Santamaría, ingeniero agrícola y experta en el jardín de Monforte, quien ha tenido ocasión de comprobar que "lo más urgente es contener el crecimiento del jardín y estructurarlo adecuadamente".
En una visita, la especialista ha constatado que hay zonas del huerto donde "los árboles tropiezan unos con otros y las ramas son una maraña". No sería de extrañar, por tanto, que las copas de los árboles estén impidiendo que pase la luz que, a su vez, facilita la transpiración del suelo tras la lluvia. La acumulación de agua y los encharcamientos, de prolongarse "pueden provocar asfixia radicular [podredumbre de la raíz] y la aparición de hongos", señala Santamaría. Sin embargo, insiste en que "más que arreglar los paseos interiores -como prevé el consistorio- conviene sanear el arbolado existente, que está muy descontrolado, hacer una buena poda y estructurarlo bien.La especialista apuntó que incluso podría ser necesario eliminar algunos ejemplares de la calle Severo Ochoa.
Santamaría afirma que el terreno del jardín de Monforte "es muy fértil y los árboles se regeneran sin problemas". La prueba es el ficus centenario, que se cree perteneció al huerto del desaparecido palacio de Ripalda, que hay en la calle Monforte y que hace años sobrevivió a una poda intensiva.
El gobierno de Rita Barberá destinará 400.000 euros del presupuesto ordinario al derribo parcial del muro en el tramo recayente a las calles de Severo Ocho y Monforte. La demolición de la tapia tiene por objeto hacer más permeable el jardín y mejorar la aireación del arbolado.
Entre las voces en contra del derribo en Monforte está la del ex conseller de Cultura, Fernando Villalonga, quien advierte de que la tapia le da el carácter íntimo propio de un jardín neoclásico-romántico y forma parte del BIC.