22 de octubre de 2010
22.10.2010

Brotes verdes en el corazón negro del Saler

Los técnicos estudiarán en noviembre si es necesario reforestar los pinos piñoneros, si no hubieran germinado El matorral retoña por sí solo

22.10.2010 | 04:19
El técnico municipal Antonio Vizcaíno, en el núcleo de la zona arrasada por el fuego.

Veinte años, como mínimo. Ese es el tiempo que tardará en recuperar su estado inicial la zona de la Devesa del Saler que se calcinó este verano y que ocupa más de 2,5 hectáreas, una superficie superior a la de dos campos de fútbol. Sin embargo, la reforestación natural ya ha comenzado y está funcionando "a la perfección". El verde comienza a tomar protagonismo entre un sotobosque negro, arrasado por el fuego.
Los técnicos municipales respiran tranquilos. Al parecer, la zona se está recuperando sin la necesidad de traer las mismas especies del vivero municipal y plantarlas en la zona. Y es que en las instalaciones municipales se cultivan ejemplares como la murta, el lentisco, el palmito o el labiérnago, entre otras, -con gran reserva de macetas y semillas- para las campañas de reforestación.
El parque natural de l'Albufera cuenta con 250 especies de plantas distintas. En la zona devastada predominaban, principalmente, el palmito, el aladierno, el lentisco y la coscoja. Los rebrotes de estas especies son visibles en la zona del incendio gracias a la recuperación natural.
Sin embargo, la zona reunía una de las mayores poblaciones de pinos piñoneros de la Devesa. La recuperación de esta especie es uno de los asuntos pendientes que más preocupa al responsable técnico de la Devesa-Albufera, Antonio Vizcaíno. Sin embargo, el biólogo es optimista. "El próximo mes de noviembre, comprobaremos si los pinos han germinado. De ser así, la naturaleza seguirá haciendo su curso. Pero, de lo contrario, las brigadas forestales comenzarán a plantar pinos piñoneros en la zona entre los meses de noviembre y diciembre", afirmó el técnico municipal.
Ahora, las tareas se centran en retirar el ramaje seco. Los troncos más grandes se dejan en el lugar para que sirvan de alimento a los insectos, siguiendo el ecosistema normal. Las ramas se trasladan a vertederos controlados.
El concejal del parque natural, Vicente Aleixandre, estaba ayer más que satisfecho. "La zona arrasada por el incendio se está recuperando bien y rápido. El fuego hizo mucho daño, precisamente en el monte bajo, que es lo que le da importancia a la Devesa por su biodiversidad. Hay arbustos que ya alcanzan una altura considerable, y es probable que ni tan siquiera haya que plantar pinos piñoneros. El calor y el agua subterránea ayudan bastante. La tierra de la Devesa es muy fértil", apuntó el edil.

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