03 de febrero de 2011
03.02.2011

Multan con 1.500 euros a una pensionista por vender muñecas sin autorización

La jubilada contaba con la solicitud del permiso para vender productos manufacturados en la playa de la Malva-rosa en un intento de ganar dinero

03.02.2011 | 06:30
Francisca Vázquez con las muñecas que vende a 5 euros.

Francisca Vázquez decidió plantarle cara a la crisis pero fue peor el remedio que la enfermedad. A sus 61 años, con una pensión más bien escasa y una hipoteca «asfixiante», esta vecina de Valencia decidió sacarle partido a toda una vida dedicada a la costura. Por ello, hace casi tres años, decidió elaborar unas muñecas para guardar bolsas de plástico y venderlas a cinco euros «para poder afrontar las facturas». Sin embargo, y a pesar de tener tramitada la solicitud para poder vender sus productos, la policía local le interpuso una multa de 1.500 euros por «falta grave» que, tras dos años y medio de reclamaciones, se ha convertido en 1.989,53 euros que le embargaron de su cuenta el pasado mes de enero. La mujer se quedó a cero.
La primera vez que Francisca se fue a vender sus productos manufacturados al paseo de la playa de la Malva-rosa, la policía local le alertó de que necesitaba un permiso para poder hacerlo. En esta ocasión, Francisca no fue sancionada, así que acudió a un gestor privado para que le tramitara el permiso pertinente. Es más, la mujer solicitó autorización para poder vender exclusivamente los domingos, en el paseo marítimo. El gestor le expidió un certificado para que la policía local tuviera presente que la solicitud estaba en trámite, pero Francisca afirma que «no sirvió de nada».
La mujer relata que los agentes le interpusieron una multa de 1.500 euros por la falta grave que supone vender cualquier cosa en la vía pública sin el pertinente permiso. La notificación le llegó meses después ya que la mujer reside en un domicilio fijo desde hace años y paga regularmente sus facturas. La autorización que solicitó para vender muñecas en la vía pública y sacar algo de dinero los domingos no llegó jamás. Y Francisca se puso manos a la obra.
Tras realizar un sinfín de escritos y alegaciones a la sanción que le había interpuesto el ayuntamiento, Francisca pensó que, finalmente, «toda estaba resuelto y el Gobierno había entendido que me puse a vender las muñecas porque pensaba que el certificado del gestor era suficiente, y que me habían perdonado la multa porque es mucho dinero por vender muñecas a cinco euros».
Pero no fue así. El consistorio tardó dos años y medio años en gestionar la multa, pero el pasado mes de diciembre congeló la cuenta de esta mujer y el 4 de enero le embargaron 1.989,53 euros ya que le cobraron, además, los recargos pertinentes. Francisca tiene ahora más de mil muñecas para vender, tras meses de intenso trabajo, y ninguna posibilidad de darles salida.
«Me han dejado en la ruina por intentar buscarme la vida y dar salida a algo que sé hacer, que me llevó mi tiempo y que no hace mal a nadie», concluye apenada.

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