Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Aves rapaces atemorizan el Marítimo

Vecinos de la Malva-rosa denuncian que al menos seis parejas de cernícalos han dejado de cazar y se alimentan de sus pájaros enjaulados Las aves habitan en una antigua sala de fiestas

Joaquín Llovet señala la antigua sala de fiestas donde anidan las aves rapaces.

Joaquín Llovet señala la antigua sala de fiestas donde anidan las aves rapaces. / ferran montenegro

mónica ros valencia

Son una presa fácil. Al menos seis parejas de aves rapaces están acabando con los pájaros enjaulados de la zona de la Malva-rosa. Así los aseguran los propios vecinos que añaden, indignados, que los cernícalos "ya no cazan porque prefieren atacar a las aves domésticas", que no tiene escapatoria. Al parecer las aves rapaces han anidado en lo que era una antigua sala de fiestas ubicada entre las calles Cavite e Isabel de Villena, en los Poblats Marítims. Hace dos años solo había una pareja. Hoy, los vecinos afirman que existen entre seis u ocho y ya no sacan las jaulas de sus pájaros a los balcones.

"En esta discoteca abandonada las aves tienen agua, comida y árboles. Están en un hábitat perfecto. Pero ni tan siquiera cazan. Vuelan a ras de los balcones y en cuanto escuchan piar a los pajaritos los atacan. Primero les arrancan la cabeza, y si pueden, sacan el cuerpo y destrozan la jaula. No temen a los humanos porque están acostumbrados a nuestra presencia", relatan los vecinos de la Malva-rosa.

En unos segundos

Joaquín Llovet vivió la muerte de su canario a mano de las rapaces hace veinte días y casi en sus propias narices. Este vecino relata que tardó apenas unos segundos entre que dejó la jaula del canario en la mesa del balcón y fue a vaciar la jarra de agua del aire acondicionado. El toldo de la terraza estaba bajado a ras de la barandilla, pero eso no fue impedimento alguno para que el cernícalo se colara en el ventanal y atacara a su canario. "Escuché el graznido del ave y volví corriendo al balcón, pero mi canario ya estaba aplastado contra la jaula, decapitado. Le había arrancado la cabeza", asegura Joaquín, que sigue sin dar crédito tanto a la proliferación de las aves rapaces en la zona como a la desidia del ayuntamiento al respecto.

Pedro Ferri es criador de pájaros mixtos y casi se queda sin ningún ejemplar para participar en el concurso de canto de jilgueros. "Me encontraba en la terraza, a 10 metros de las jaulas, cuando vi al cernícalo a punto de atacar. La suerte fue que pude espantarlo. Si llego a descuidarme un poco me quedo sin ejemplares. Antes los sacaba al sol pero ahora he desistido y los tengo en una jaula grande dentro de casa. No quiero arriesgarme", asegura.

Tracking Pixel Contents