23 de junio de 2011
23.06.2011

Segarra: "La Albufera estaba tocada de muerte"

El director conservador del parque natural subraya que antes se valoraba más un metro de arroz que uno de agua y ahora es al revés

23.06.2011 | 02:00

La Albufera "sería el paraíso si no fuera por los mosquitos, que a su vez nos comen". Así describía Francisco de Goya a un amigo el parque valenciano, y de esta forma habló también de ella José Segarra, el director conservador del parque natural, que pronunció estas palabras durante la conferencia "L'Albufera, ¿equilibrio entre el hombre y su entorno?". El acto estuvo organizado por la Societat Econòmica d'Amics del País con motivo del 25º aniversario del parque natural y tuvo lugar en el centro cultural Bancaja.
Segarra relató cómo las personas han aprovechado los factores ambientales para sobrevivir en un medio que les era hostil y de qué forma estas actuaciones han repercutido en el entorno. Hasta finales de los años 60, "la calidad ambiental fue excelente", añadió Segarra. Aunque fuese un humedal intervenido por las personas, los usos tradicionales permitían el equilibrio. Sin embargo, con el inicio de la nueva década la situación cambió. Tuvo lugar un incremento de la población, que se vio acompañado por un desarrollo industrial "rápido y desordenado", en palabras de Segarra. Las aguas residuales urbanas e industriales desembocaban en la Albufera sin depurar.
Otra de las prácticas perjudiciales para el parque fue pasar de una agricultura tradicional al uso de productos químicos que agredían el entorno. También el auge del turismo ha influido en la estabilidad ecológica de la Albufera, pues incitó "a la construcción masiva", según el director del parque.
La degradación ambiental llegó a su punto álgido en los años 80. "La Albufera estaba tocada de muerte, y si no se hacía algo, probablemente sería irrecuperable", aseguró Segarra. A modo de respuesta ante las alertas de supervivencia, el 23 de julio de 1986 la Generalitat Valenciana declaró la Albufera Parque Natural protegido, convirtiéndose en el primero de la Comunitat Valenciana.
La siguiente actuación fue elaborar planes de recuperación, que contemplaron la instalación de depuradoras. Segarra cuenta que en el Ullal de Baldoví, antes de su restauración, han llegado a depositarse carros de la compra, bicicletas y ladrillos.
El cultivo de arroz ha sido otra constante fuente de debate por sus efectos sobre el parque. "Tiempo ha se consideraba que su conreo podía ser uno de los agresores de la Albufera", explica Segarra. Pero "hoy no se concibe una Albufera sin arroz, ni un arroz sin la Albufera". Antes valoraban más un metro cuadrado de arroz que el agua, cuando ahora es al revés. Sin embargo, últimamente el agua no es motivo de preocupación, porque los embalses están recargados, y atrás ha quedado la época en que los recursos hídricos eran motivo de apuro, según Segarra.
La Albufera es también reconocida por su flora y fauna. Pero algunas de las especies corren el peligro de extinguirse. Como medida preventiva se ha llevado a cabo una normativa que garantice su conservación.
El conferenciante apuntó que "la Albufera tiene una luz cautivadora, que engancha". Y no desconfía de que con los estudios y la inversión económica necesarios, el agua de la Albufera vuelva a presentarse algún día limpia y transparente, como dejó de mostrarse pasados los años 60.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook