28 de noviembre de 2011
28.11.2011
Salvem el Botànic

El éxito de la ciudadanía

Después de tres décadas de intrigas, Salvem el Botànic puede decir que ha vencido, que ha salvado el jardín más valioso de Valencia de las tramas urbanísticas. Es el triunfo de la ciudadanía por encima de los juzgados y los vaivenes políticos.

25.09.2011 | 02:00
El éxito de la ciudadanía

El próximo 30 de septiembre se celebrará una fiesta en el solar de Jesuitas. Será la celebración de un triunfo ciudadano, de un colectivo vecinal que ha conseguido evitar que el entorno del Jardín Botánico se convierta en una mole de hormigón y cristal destinada con uso hotelero. Dieciséis años de concienciación han permitido conseguir un objetivo que los tribunales habían negado reiteradamente. Y eso que la refriega ha tenido lugar en los años más salvajes del urbanismo valenciano.
La cara del vencedor es Salven el Botànic, el primer "salvem" de Valencia y referencia clara para muchas otras reivindicaciones dentro de la ciudad. Lo formaron, allá por el año 1995, un grupo de vecinos y profesionales que no veían con buenos ojos la construcción de tres torres de veinte alturas en un solar enclavado entre el cauce del río, la Gran Vía Fernando el Católico y el Jardín Botánico, que toda la vida había sido un espacio verde y puerta de entrada al Colegio de los Jesuitas.
"Es un problema paisajístico y visual, de protección de un entorno rodeado de bienes de interés cultural, como el Jardín Botánico, la iglesia de San Miquel y San Sebastián o el mismo centro histórico de la ciudad, cuya perspectiva quedaría muerta para siempre", explicó el portavoz del colectivo, Pascual Requena.
Su trabajo era complicado, pues el problema venía de lejos y había pasado por muy diferentes etapas. Fue en el último Plan General de la dictadura franquista, allá por el año 1969, cuando se habló por primera vez de levantar tres torres de treinta plantas con una zona comercial. Luego el alcalde socialista Ricard Pérez Casado firmó un convenio con la Compañía de Jesús para rebajar esa edificabilidad a trece plantas, pero luego la Generalitat presidida por Joan Lerma rectificó a su alcalde y calificó el solar como uso escolar, discrepancia que se saldó con la dimisión del primer edil.
Empezó entonces un proceso judicial largo y farragoso que en 1995 dio luz verde a la construcción de las tres torres de veinte alturas antes citadas, las que hicieron saltar a la arena al colectivo Salvem el Botànic.
Había que trabajar, por tanto, en ese frente judicial y también en el frente ciudadano, convenciendo a una administración, ahora ya encabezada por la alcaldesa Rita Barberá, que apoyaba la construcción, y trasladando su queja a la gran opinión pública.
Y no tardó en dar resultados. El Ayuntamiento de Valencia ofreció una permuta de terrenos a los tres propietarios del solar: el hotelero Antoni Mestre, Lladró y el constructor Onofre de Miguel, que para entonces ya habían comprado los terrenos a la Compañía de Jesús. Los dos últimos aceptaron y materializaron la permuta, permitiendo así la construcción del actual Jardín de las Hespérides, lindante con el botánico. Pero Mestre no accedió y mantuvo su idea de levantar un gran hotel, bautizado desde el principio como "Cristal Palace". Es más, inmediatamente presentó un boceto del mismo con 11 plantas de altura. Inasumible para los vecinos, que reanudaron su protesta.
Volvió a intervenir entonces la Generalitat Valenciana, esta vez para declarar Bien de Interés Cultural en entorno del Jardín Botánico y rebajar toda construcción posible a tan sólo 5 plantas.
Pero esto no hizo sino generar un nuevo proceso judicial. Antoni Mestre, o mejor dicho el Grupo Expo Hotel, recurre ante el Tribunal Superior de Justicia y también lo hace, pero para evitar cualquier construcción, el colectivo Salvem el Botànic, que empeña todas sus energías en un proceso judicial difícil y costoso.
Era el año 2006 y en 2009 el TSJ dio la razón hotelero, razón que ratificó definitivamente en abril de este año el Tribunal Supremo.
Pero debajo de este periplo por los tribunales, la reivindicación vecinal había hecho su trabajo de sensibilización, había calado en la sociedad, en los vecinos y también en el hotelero y el Ayuntamiento de Valencia, que un año antes habían abierto una nueva negociación para tratar de resolver el problema con otra permuta, sin necesidad de ceñirse al dictamen de los tribunales.
Esa buena voluntad se mantuvo incluso después de conocerse la sentencia del Supremo y, de hecho, apenas un mes después se dio a conocer el acuerdo que salvaba definitivamente el solar de Jesuitas.
Expo Grupo podrá construir su hotel en la Avenida de Aragón, en el edificio del nuevo Ayuntamiento que por decisión de la corporación municipal actual fue jubilado con apenas 24 años.
A cambio, el Ayuntamiento se queda con el solar de Jesuitas y lo cede a la Universidad de Valencia para que amplíe el Botánico, el objeto supremo de salvación.
No se había vencido en los tribunales, pero se había convencido a la sociedad en pleno. Y ese ha sido su gran éxito, el éxito ciudadano.

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