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Lipotimias en el Besamanos por el fuerte calor y la ausencia de toldo

Cruz Roja asiste a 15 personas y gasta en una mañana las 50 botellas de agua previstas para toda la jornada

Desmayo de una de las asistentes al acto.

Desmayo de una de las asistentes al acto. / Ferran Montenegro

mónica ros valencia

Paraguas, gorras, pañuelos o un simple folleto para cubrir la cabeza. El Besamanos público de la Virgen se caracterizó ayer por el intenso calor que soportaron los miles de devotos en una plaza de la Virgen que, por primera vez, no contaba con el toldo extendido de la Basílica, por discrepancias entre el ayuntamiento y la finca de enfrente. Por ello, los miles de fieles que ayer asistieron al Besamanos público de la Geperudeta soportaron el intenso calor como pudieron.

Los más afortunados llevaban un paraguas -bien por casualidad, bien por previsión-, mientras que la gran mayoría se cubrió la cabeza con lo que tenía más a mano. Todos echaron de menos el toldo que, durante años, les resguardó de las inclemencias meteorológicas. Eso sí, la hermandad de Seguidores de la Virgen montó una tienda para vender 5.000 gorras y 3.000 abanicos, sabedores de que el entoldado no se desplegaría y de que el público asistente acusaría el intenso calor. Y así fue. De hecho, Cruz Roja atendió ayer a 15 personas -de las que ocho sufrieron lipotimias- mientras esperaban su turno para besar a la Mare de Déu dels Desemparats. Es más, los voluntarios de Cruz Roja no dudaron en ofrecer el agua que tenían prevista por si surgía algún incidente. Durante la tarde tuvieron que reponer existencias ya que a las 14 horas se agotaron las 50 botellas previstas para toda la jornada.

La hermandad de Seguidores de la Virgen explicó ayer a Levante-EMV que barajaron varias posibilidades sobre la organización del Besamanos, ante la negativa de los vecinos de plaza de la Virgen número 4 de extender el entoldado. Entre ellas se encontraba desde colocar una lona (que no sabían donde enganchar) hasta ubicar las vallas en zig-zag por la calle Micalet, posibilidad que se desechó por los problemas que suponía para la policía local, según explicó el presidente de los Seguidores de la Virgen, Juan Arturo Devís. "No hemos repartido agua para no hacer competencia a las cafeterías, porque también nos planteamos esta opción", puntualizó Devís. Finalmente la organización optó por ubicar las vallas en la plaza de la Virgen y poner a la venta las gorras y los abanicos cuya recaudación, además, se destinará a la Fundación Mare de Déu dels Innocents i Desamparats (Maides).

A pesar del fuerte calor, los devotos fueron fieles a su cita con la patrona de los valencianos. Hubo muchas personas que acudieron por primera vez y reconocían, sin tapujos, que estaban en paro y habían acudido porque ahora sí tenían tiempo libre. Por eso, conseguir trabajo fue uno de los principales deseos de muchísimos de los devotos que ayer acudieron al Besamanos. De esta forma, no es de extrañar que el primer valenciano que abrió ayer Besamanos de la Virgen, a las siete de la mañana, fue un encofrador valenciano y desempleado. Al cierre de esta edición, más de 20.000 personas habían participado en el acto.

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