01 de agosto de 2012
01.08.2012

Cabanyal: la Mare de Déu dels Àngels

01.08.2012 | 03:52

Baltasar Bueno

En el siglo XVII, el Cabanyal apenas tenía medio centenar de barracas pequeñas de pescadores y en medio de ellas se levantaba una humilde ermita dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, llevada allí por franciscanos promotores de la devoción a la Virgen bajo esta dulce advocación.
Un siglo más tarde, en el XVIII, el Cabanyal se había hecho grande y se había convertido en el lugar preferente de veraneo para los de Valencia ciudad. Cerca de la ermita, religiosas Franciscanas levantaron un convento de grato recuerdo entre los lugareños.
Persistía la manera de construir, barracas valencianas apretujadas, levantadas entre acequias, que con el tiempo y los incendios desaparecieron y sobre cuyos solares los pescadores construyeron las estilizadas casas que vemos, bellamente adornadas en su exterior.
El Cabanyal fue un pueblo independiente desde 1821, en 1830 se fusionó con el Canyamelar, surgiendo el municipio de Pueblo Nuevo del Mar, que en 1897 se anexionó y engulló burocráticamente la capital.
Para los funcionarios y los políticos, el Cabanyal es un barrio más de Valencia. Para los del Cabanyal no, todo lo contrario, es un pueblo, se sienten pueblo, por eso hasta en su programa de fiestas al atardecer del 2 de agosto dice que la Mare de Déu dels Àngels "recorrerá las calles de nuestro pueblo". El día comienza a la 7.30 de la mañana con el rezo del santo rosario por las calles, luego Misa y desayuno en la plaza. Por la tarde, de nuevo Misa y la procesión. Este año se bendice el nuevo estandarte de la Virgen.
Los Gozos son solemnes y patrios: Épues en Vos el Cabanyal / logra su dulce abogada, / sois de Ángeles titulada, Virgen Reina Celestial. Las clavariesas tienen por Mayor a una de ellas con el antiquísimo título de l'òrfena en recuerdo de una joven que perdió a sus padres en el mismo día de la fiesta y fueron suspendidos todos los lujos para entregar su coste en dinero a la joven, acto amorosamente solidario que cada año se recuerda.
La imagen de la Virgen de los Ángeles que procesiona es barroca, preciosa, antigua, con corona y cetro de reina, llevando al Niño Jesús en su brazo izquierdo, rodeada a sus pies de ángeles y ante ella, postrado, la imagen de san Francisco de Asís, que fue el encargado de expandir su devoción desde el interior de Italia a todo el mundo.
Contrasta esta fiesta agosteña, sencilla, con los festejos ampulosos y sobrecargados de la Semana Santa. Diríase que es una fiesta más desnuda, desprovista de boatos, pero donde la gente en abundancia no falta.
Abre Ella -patrona del Cabanyal y titular de su antigua e histórica ermita hoy iglesia parroquial- este mes de agosto donde las fiestas a la Virgen en todos los pueblos valencianos no van a faltar, se convierte con sus ángeles el pórtico de entrada a este mes que, además de caluroso, es eminentemente mariano en nuestro territorio autónomo.

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