11 de agosto de 2012
11.08.2012

Agricultura quema palmeras con picudo rojo y favorece su expansión

La conselleria trata de eliminar así el insecto pese a que los expertos aconsejan triturar la planta

11.08.2012 | 03:11
Uno de los grupos de palmeras quemadas en el solar de la carrera Font d´en Corts.

La Conselleria de Agricultura, Pesca, Alimentación y Agua procedió a la quema controlada de los restos de alrededor de una treintena de palmeras afectadas por la plaga del picudo rojo en uno de los solares que la Administración pública posee en la carrera Font d'en Corts, en la parte sur de la ciudad de Valencia, hace algo más de un mes.
La conselleria decidió incendiar, con la autorización del Ayuntamiento de Valencia, un grupo de palmeras infectadas por este insecto. Según fuentes municipales, las palmáceas procedían de viveros privados en los que el departamento de Agricultura había detectado la presencia del temido picudo rojo.
La decisión de quemar las palmeras va en contra de las opiniones de los expertos en esta materia, que recomiendan triturar las palmeras afectadas y en su caso quemarlas después en condiciones controladas como las de una incineradora. Se ha comprobado que el picudo rojo sobrevive a las quemas y puede propagarse con facilidad,
Tal como relataron a Levante-EMV algunos vecinos de la zona, hace aproximadamente un mes, un grupo de operarios depositaron en esta explanada de Font d'en Corts los restos de un conjunto de palmeras. Los empleados de la conselleria las distribuyeron en varios grupos y a los que prendieron fuego de forma controlada. Hasta hace pocos días, los troncos calcinados continuaban apilados en el solar, aunque recientemente han sido retirados por completo.

La recomendación es triturar
Berenice Güerri, doctora en Biología y miembro destacado de la empresa Glen Biotech, especialista en el estudio del picudo rojo, resalta la persistencia del insecto y su gran habilidad para escapar de las palmeras en peligro. "El ruido de la tala de la planta o su quema alerta al picudo, que escapa en busca de otra palmera en la que instalarse". Según Güerri, "se ha probado a enterrar las palmeras con el insecto, y se ha comprobado que también logra huir vivo, igual que con la quema".

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