15 de septiembre de 2013
15.09.2013
Fernando Bonilla Musoles

"Fue lo más grande de mi vida como investigador, porque nadie se lo creía"

«Cuando nació la niña, vinieron todas las autoridades a ponerse la medallita»

15.09.2013 | 05:30

El profesor Fernando Bonilla heredó la vocación de su padre, de quien se siguen contando sus proezas de fertilidad, como que con solo unas pastillas había conseguido que una mujer que había estado diez años sin hijos lograra quedarse embarazada. Bonilla hijo siguió los pasos de su progenitor y los superó al conseguir el nacimiento de la primera bebé probeta de la Comunitat Valenciana, que fue la segunda de España, aunque fue el primero que logró convertir en gestación una fecundación in vitro, si bien el embrión no salió adelante.

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­Veintiocho años después de la gesta científica más importante en el campo de la reproducción humana, saltó la polémica al atribuirse una clínica privada de Alicante el protagonismo de haber conseguido el primer bebé probeta de la C. Valenciana, un hecho incierto ya que el primero nació en el hospital Clínico y fue obra del doctor Bonilla y de su discípulo Antonio Pellicer, que fue el primero que consiguió una gestación en un «porta» de laboratorio tras 85 intentos fallidos. No le falló la confianza en sí mismo.

¿Qué sintió cuando nació la primera niña probeta de la Comunitat Valenciana y la segunda de España?
Fue una de las cosas más grandes que he hecho en mi carrera de investigador. Era conseguir algo que no había conseguido nadie y que nadie se creía. Era algo brutal para mí y para España en aquel momento. En aquella época no se atrevía nadie a nada, no había medios ni conocimientos, como ahora pero menos todavía.

Con ese exitazo le llegaron todos los laureles.
Cuando nació, vinieron todas las autoridades a ponerse la medallita. Se la pusieron y ¡chao!

Hasta llegar al nacimiento de la primera niña probeta de la C. Valenciana en 1985, había pasadeo por 85 intentos fallidos.
Si yo tuviera un éxito de esa envergadura cada 85 intentos, me retiraría. Nació Silvia y tenía otro cinco o seis en marcha. Luego nacieron los primeros trillizos probeta españoles, que son valencianos, y que ahora tendrán 27 años y medio.

¿Le apoyó la conselleria?
Yo les pedí apoyo, pero llegó la famosa ley del aborto. Colomer, que entonces era conseller de Sanidad, me llamó para que hiciera abortos en el hospital Clínico y yo le dije que no, porque soy católico, pero que no iba a poner inconveniente en que los hicieran otros. Entonces me dijeron que si no los hacía, no me daban ni un duro. Al hospital La Fe le dieron 20 millones de entonces para que lo montara Alberto Romeu, al que tengo aprecio, que en aquel momento estaba en Norfolk y que se vino con la casa montada.

¿Una clínica de Alicante ha intentado quitarle la autoría el primer caso en la C. Valenciana?
Es un cantamañanas. Por ahí no paso. Que no presuma de lo que no es cierto. El primer bebé probeta nació en el Hospital Clínico Universitario de Valencia, un hospital del pueblo y gratuito para las personas que no tienen dinero. Esa clínica que se lo ha atribuido es privada y tiene que hacerse propaganda.

¿Qué le gustaría ver que se puede conseguir con la reproducción humana?
Me gustaría que llegaran a curarse enfermedades importantísimas con células madre, para las que ahora no hay nada.

¿Se refiere a células madre embrionarias o a las adultas?
Claro, las adultas tienen muy poca probabilidades y con las embrionarias se podrían hacer un montón de cosas, pero a mí no me va a tocar...

El año que viene se jubila, ¿qué va a hacer?
Me voy a matricular en Bellas Artes. Voy a sentarme en la primera fila y cuando lleguen las fechas de exámenes les diré a los alumnos que si me cargan y me suspenden, me importará un rábano.

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