25 de septiembre de 2013
25.09.2013

La alquería palaciega perdida de Patraix

Un investigador descubre imágenes inéditas del lujoso interior de la residencia del canónigo Pontons y del jardín barroco

25.09.2013 | 00:00
Frontal del salón del trono de la alquería Pontons.

Un investigador valenciano ha localizado imágenes inéditas y documentos que descubren como era el interior y las magníficas estancias de la desaparecida Alquería del Canónigo Pontons, una casa solariega con un interesante jardín barroco que se ubicaría en lo que ahora es el centro de Patraix. De la residencia palaciega y de su propietario, el canónigo Antonio Pontons, todo un personaje de la Valencia de finales del siglo XVII, se conserva su memoria y algunas esculturas dispersas por jardines de la ciudad.
El catedrático de Jardinería de la Universidad Politécnica de Valencia, José Francisco Ballester-Olmos, arroja ahora luz al misterio de la Alquería Pontons. El experto en jardines históricos ha localizado imágenes del interior de la alquería, un soberbio edificio que poseía incluso salón del trono decorado por diseñadores italianos. El profesor Ballester-Olmos ha recuperado incluso imágenes del exterior del edificio de los años anteriores al derribo que dan idea de sus dimensiones.

Un "bon vivant"
Los expertos sitúan la alquería de Pontons en las inmediaciones de Tres Forques con la calle de Chiva. Ballester-Olmos ha localizado documentación sobre la trama de l'Hort de Pontons, un referente para la jardinería barroca de la ciudad. Antonio Pontons García vivió entre los siglos XVII y XVIII, era canónigo de la Catedral y poseedor de una notable fortuna. Pontons, era un "bon vivant", se relacionaba con lo mejor de la aristocracia española y francesa y entre sus aficiones estaba el arte. Era un felipista convencido y fue exiliado a Cuenca desde donde legó sus bienes, entre ellos la alquería Pontons, a los reyes, que a su vez la cedieron al arzobispado. Con el cambio de manos la alquería entró en un periodo de decandencia y ruina. El ayuntamiento se quedó algunas esculturas del jardín, todas obra de Ponzanelli. Son el Tritón de la Glorieta, el Neptuno del Parterre, las esculturas de Santo Tomás y San Luis del Puente de la Trinidad y las Cuatro estaciones de Viveros.

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