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El ayuntamiento consolida su finca junto al Micalet para evitar que se caiga

Operarios de la contrata sujetan con escuadras metálicas la Casa del Relojero, en espera de uso

Operarios de la contrata municipal empezaron ayer a colocar escuadras metálicas en la estructura de la Casa del Relojero para evitar desprendimientos e incluso el derrumbamiento de este edificio histórico de propiedad municipal situado en la calle Micalet, probablemente la más turística de la ciudad. Se trata de obras de emergencia que servirán para consolidar la estructura del edificio y adecentar el entorno, aunque la rehabilitación completa tendrá que esperar a un mejor momento presupuestario.

La denominada Casa del Relojero lleva décadas en ruinas esperando su demolición o su reconversión en equipamiento público. El ayuntamiento, que es el propietario del edificio, pensaba derribarla, pero en octubre del año pasado llegó a un acuerdo con la Conselleria de Cultura, partidaria de conservar la trama histórica de la calle Micalet, para mantenerla en pie y convertirla en equipamiento público, posiblemente en una oficina de turismo. También se acordó hacer un jardín en el resto de la parcela.

Por lo pronto no hay dinero para tan ambicioso proyecto, pero el ruinoso estado del edificio ha obligado a consolidar la estructura por la vía de urgencia. A finales de 2013 el Servicio de Patrimonio aprobó una partida de 35.000 euros para sanear la cubierta, reforzar la estructura y cambiar las mallas que cubren la fachada.

Ayer, de hecho, los operarios empezaron a colocar escuadras metálicas en todas las aristas del edificio, lo que evita el descuadre de las paredes y da consistencia a la estructura. Se previene, en definitiva, un posible desprendimiento o directamente la caída de este céntrico edificio.

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