75.º aniversario del bombardeo de xàtiva
Crónica contra el olvido
El autor actualiza todas las informaciones que ha generado en los últimos años el ataque a la estación de Xàtiva | Su libro de 2009 es referente para conocer la dimensión real de aquel ataque

Bombardeo realizado por aviones Savoia S-79 de la de la Aviazione Legionaria delle Baleari durante la guerra civil en Xativa / Ufficio Storico Aeronautica Militare
Germán Ramírez | Universitat de València
El pasado miércoles, 12 de febrero, se cumplieron 75 años de aquel infausto día. Varios actos, organizados por colectivos, partidos de la izquierda local, personas a título de ciudadanos, conmemoraron ese día como lenitivo de aquella tragedia. Ausencia total del gobierno local, que prefiere ignorar la fecha, el pasado y su significado. Bueno, sobre su conciencia queda esta actitud, porque ninguno de ellos estuvo ni participó en aquel aquelarre. Por eso cuesta más entender esa postura que deja entrever un resquicio de culpabilidad heredada. Pero centrémonos en aquellos hechos. Hace ya más de dos décadas publiqué en República i Guerra Civil a Xàtiva (Ajuntament, 1991, 3 vols.) el primer relato histórico sobre aquel acontecimiento con un listado de víctimas. Es verdad que Ferran Belda se anticipó mucho antes con aquel reportaje en Valencia Semanal (nº 82, 1979). Fue este un trabajo periodístico, que sirvió de forma muy temprana en los inicios de la ahora tan denostada «transición» para recuperar la memoria histórica, cuando nadie hablaba de ese tema.
Es verdad que aquella transición, en su intento de superar el pasado, fue un ejercicio de desmemoria. Aquella investigación sobre los años treinta del pasado siglo en nuestra ciudad, que se inició en 1986 con apoyo de la corporación municipal socialista y llevada a cabo por Isabel Martínez, Sebastià Garrido, Josep Lluís Cebrian, además de quien firma este escrito, culminó en la publicación de aquellos tres volúmenes hoy difíciles de encontrar. Reconociendo todas sus limitaciones, errores o ausencias, que las tiene vista desde hoy, fue un paso „creo que notable„ para comenzar a recuperar del olvido un pasado incómodo.
Luego siguieron lo estudios de Robert Martínez (1996), quien por vez primera utilizó parte de la documentación de las diligencias judiciales que se hicieron aquel mismo día y sucesivos. Esta documentación fue guardada por Carlos Sarthou, a la sazón secretario judicial y encargado del archivo municipal, sin duda por la importancia que tenía y pienso, de forma benévola, que para salvarla de su destrucción, más que por ocultar los hechos.
Si hubiera querido hacer esto la hubiera hecho desaparecer. Fue tras el fallecimiento de su hija Lidia en 1991, cuando el legado del cronista de la ciudad pasó al archivo municipal, fue catalogado y estuvo disponible al investigador. Estos pasos hicieron posible el acceso a la documentación más relevante. Pero seguía faltando la información militar del ataque. En 1997, Eladi Mainar descubrió en el Archivo de Estado Mayor de la Aeronáutica Italiana en Roma, los partes de las acciones de bombardeo constante al que la Aviazione Legionaria Italiana (ALI) sometió la costa levantina durante toda la guerra desde las Islas Baleares. La importancia de este hallazgo se hacía más notable al aportar las fotografías que los pilotos italianos tomaban de cada bombardeo, documentando cada acción con detalle. Con ese inédito y sorprendente material „la fuerza de la imagen„ publicó un estudio en 1997 como separata de Levante-EMV. Es verdad que ya José Luis Alcofar Nassaes había publicado un amplio estudio sobre La Aviación Legionaria en la Guerra Civil española (1975), pero nada decía del bombardeo de Xàtiva. Al estudio de Mainar siguió otro mío, también publicado en 1999 por Levante-EMV, en el que añadía el estudio de la documentación judicial dejada por Sarthou, más los partes o fonogramas a mano enviados por las cuadrillas de aviones enviadas desde Mallorca a Salamanca, donde se encontraba el general Kindelán al mando de la aviación franquista. Desde entonces mucho se ha escrito y publicado sobre el tema. Los bombardeos sobre Alacant, Alcoi, Castelló, Gandia, Dénia, Sagunt, Vila-real o València han sido estudiados, así como los habidos sobre otras localidades valencianas, de las cuales ha ido dando noticia puntual este diario, que ha prestado especial atención al tema hasta el punto de que José Aleixandre fotografió en Roma para Levante-EMV (28-3-2009 y 4-4-2009, Memoria gráfica de los bombardeos) toda la documentación e imágenes de aquellos ataques sobre territorio valenciano.
El 11 de febrero de 2007 se inauguraba L´Aixopluc, obra de Miquel Mollà, monumento en memoria de las víctimas de aquel acto de barbarie, con la participación de los exalcaldes Manuel Casesnoves, Miquel Calabuig, miembros del Consell de la Joventut y de partidos de la izquierda local, así como del autor de la obra y la presencia de Raimon y Pep Gimeno Botifarra. Con motivo del 70 aniversario, propuse en enero de 2009 al doctor Antoni López, editor de Ulleye, la publicación de un libro que recogiese todo lo escrito sobre lo que pasó en Xàtiva aquel 12 de febrero de 1939, así como en la estación de Manuel un día antes.
Acogida con entusiasmo, fue llevada a cabo en tiempo record y presentado el libro con notable éxito en la Casa de la Cultura el 14 de febrero de aquel año. El libro incorporaba por vez primera un listado completo de las víctimas, que pronto fue revisado e incrementado en una segunda edición. Contaba, además, con nuevas aportaciones: un estudio de Miguel S. Puchol con todos los detalles del operativo militar, bombas que cayeron y dónde; la crónica de la inauguración de L´Aixopluc en 2007, así como fotografías y anexo documental.
Unas cifras estremecedoras
Entre todos, pues, hemos contribuido a que este episodio dramático no se perdiera en la polvareda del presente y en las miserias de los desmemoriados. La cuestión culminó con la publicación en 2010 por la Universitat de València del amplio estudio de los profesores Rafael Aracil y Joan Villarroya, El País Valencià sota les bombes (1936-1939), que hacía un balance global, estadístico y cartográfico de lo que aquel martilleo constante de metralla y sangre significó para la retaguardia republicana en su conjunto y, en especial, para la valenciana. Los estremecedores datos globales de este estudio permiten dar una idea de lo que supuso. Entre enero de 1937 y fines de marzo de 1939, hubo 637 bombardeos de la ALI sobre ciudades y pueblos valencianos. Los aviones italianos lanzaron un total de 717.710 kilos de bombas, con una media diaria de 6.000 kilos, las cuales produjeron 1.850 víctimas mortales, además de incontables heridos, mutilados y destrozos materiales, especialmente en infraestructuras viarias y de comunicación.
Solo en la ciudad de Valencia, que sufrió más de 400 bombardeos, se contabilizaron más de 800 edificios destruidos con más de 500 muertos; le sigue Alacant, con 706 edificios y 490 muertos y Castelló, con más de 400 edificios afectados y 131 víctimas. Xàtiva solo padeció un bombardeo a lo largo de la guerra, cuando ésta se encontraba en su fase agónica. Pero su efecto fue devastador: un total de 145 personas, entre militares y civiles, murieron y hubo más de 200 heridos. Más que en los 62 ataques aéreos que padeció la ciudad de Castelló y casi como las 128 víctimas de Segorbe en 29 bombardeos. Solo el que padeció Alacant el 25 de mayo de 1938, uno de los más devastadores de la guerra, produjo 236 víctimas mortales y casi 300 heridos al caer las bombas sobre el mercado de abastos de la ciudad. Alcanzó eco internacional y este episodio la sitúa en la cuarta por número de víctimas de las bombas fascistas, tras Madrid, Barcelona y València. Pero no alcanzó el valor simbólico del de Gernika, donde el número de víctimas sigue discutiéndose hasta hoy (entre 250 y 300). Todo ello estaba enmarcado en la estrategia del terror en la retaguardia que buscaba la desmoralización del enemigo, algo que ensayaron alemanes e italianos, así como la aviación republicana en el bombardeo de Cabra el 7 de noviembre de 1938 con 109 muertos y más de 200 heridos.
Era un anticipo de lo que se iba a producir durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Los datos del bombardeo de Xàtiva ya son conocidos por el detallado estudio de Miguel S. Puchol. Solo un breve resumen nos recordará cómo sucedió. En la mañana del soleado domingo 12 de febrero de 1939, sobre las 10.50 horas cuatro bombarderos Savoia S.79 de la 18ª escuadrilla y uno de la 52ª, al mando del teniente coronel Genaro Giordano, sobrevolaban el cielo de la ciudad y descargaban desde una altura de 4.200 metros y en una sola pasada de apenas un minuto 20 bombas de 250 kilos cada una. Las fotografías conservadas en Roma dan fe de aquel terrible momento. Los efectos fueron devastadores. Poco antes hacía su entrada en la estación un tren militar que transportaba soldados del 149 batallón, perteneciente a la 49ª Brigada Mixta del ejército republicano. Esta circunstancia incrementó de forma notable el número de víctimas entre militares y civiles que acudieron a recibirles. El recuento revisado que realizamos en marzo de 2009 y que se publicó en la 2ª edición El bombardeig de Xàtiva 1939 (Ulleye), que además incluía documentación de los heridos trasladados a Ontinyent, nos dio un balance aterrador: 145 víctimas mortales y 231 heridos. Los edificios de la estación arrasados y varias casas en la Baixada de l´Estació reducidas a escombros. En una de ellas, conocida como Villa María, murió una familia entera (madre y dos hijos); en la cantina de la estación perecieron las dos hermanas que la regentaban, así como seis ferroviarios. Pero la mayoría de las víctimas fueron militares del citado batallón. Así consta en el listado publicado hace cinco años.
Lo que sabemos y no sabemos
Hoy conocemos mucho más de aquel hecho que cuando empezamos nuestra pesquisa entre narraciones orales que nos contaban casi de soslayo una pesadilla imborrable. Entrevistamos a muchas personas que ya no están entre nosotros, pero que recordaban con emoción aquel día. Sus grabaciones están en el Archivo Municipal a disposición de quien las quiera volver a escuchar. La investigación ha avanzado en los últimos quince años y los resultados son visibles. Gracias al esfuerzo de un conjunto de personas podemos disponer de esa información valiosa que se ha ido construyendo piedra a piedra. El libro de Aracil-Villarroya, ya citado, da buena cuenta de ello. Algunos medios, especialmente Levante-EMV, han estado atentos a toda nueva aportación como la más reciente sobre los experimentos de la Legión Cóndor en el Maestrat (19 y 26 de enero). Al margen de la información que sobre la ALI podemos encontrar en Internet, hasta el propio Ufficio Storico dell´Aeronautica Militare ha colgado en su web el inventario completo del Fondo Operazione Militare Spagna (1929-1942), un documento de 169 páginas de gran utilidad para futuras investigaciones. En dicho documento se cita en la p. 51 las fotografías e informes sobre el bombardeo de la estación de Xàtiva, que localizó Mainar en 1997. Nos queda aún por saber cuántos de los 34 heridos que fueron trasladados del hospital de Ontinyent al de Yecla, sobrevivieron. Si se hallara la documentación de dicho hospital, casi con seguridad aumentaría el número de víctimas mortales. Dejamos para otros investigadores finalizar esta tarea de rescatar del olvido otros datos sobre aquel infausto día en la memoria de esta ciudad. Porque el ejercicio cívico de vivir conociendo nuestro pasado honra a quien lo practica y condena a quien lo ignora.
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