«Sí, hay algunos que tienen miedo», confesaba ayer Amparo Sánchez, presidenta del Centro Cultural Islámico de Valencia (CCIV), que tiene su sede en la calle Arquitecto Rodríguez, muy cerca del punto donde ayer se repartió comida. De hecho, la mezquita cerró y las clases que imparte la escuela islámica en las aulas del colegio público Miguel Hernández se cancelaron «para evitar problemas».

El CCIV organiza todos los sábados por la mañana actividades extraescolares que consisten en clases de valenciano, español y árabe. «Los niños que vienen son hijos de inmigrantes, musulmanes y algunos de españoles», explica Sánchez, que asegura que, aún suponiendo «que no hubiera ningún conflicto», «el tipo de consignas del partido psicológicamente es muy impactante para los niños». «No queríamos correr el riesgo de que algún familiar cayera en el error de responder a alguna provocación», explica Sánchez.

España 2000, por tanto, sacó a la comunidad musulmana del barrio, al menos durante una mañana. «Más vale perder que más perder», comentó Sánchez elocuentemente. «La integridad de las personas está por encima de cualquier cosa y es lo más importante», asegura: «En estos temas no cabe orgullo alguno».

Sánchez recordó que el Centro Cultural Islámico de Valencia lleva «años» colaborando con el Banco de Alimentos. «Repartimos muchísima comida y nunca hemos discriminado a nadie», asegura Sánchez, que hace hincapié en que si bien al principio las familias españolas eran un porcentaje menor, la proporción ha cambiado en estas últimas fechas. «Cada vez hay más gente de aquí», asegura.

La presidenta del CCIV se mostró muy molesta por el acto de España 2000. «Llevamos muchos años trabajando por la tolerancia en este barrio y ahora vienen a reventárnosla», se lamenta. Orriols alberga la sede de la asociación Valencia Acoge y cuenta con una altísima población inmigrante.