Un hombre de 67 años falleció anoche en la playa del Cabanyal, en el tramo de Las Arenas, con evidentes síntomas de ahogamiento. Según fuentes de Cruz Roja, un bañista encontró al hombre inconsciente en el agua y lo sacó hasta la arena. Sin embargo, ya en tierra firme, no se pudo hacer nada para reanimarlo. Al cierre de esta edición, todavía se desconocían las causas de la muerte.

Este hecho ensombreció ayer por completo una Nit de Sant Joan más afable de lo habitual. Puede que fueran los amenazantes nubarrones que ayer se cernían sobre los barrios de la Malva-rosa y el Cabanyal, los últimos exámenes universitarios, el último partido de la selección española en el Mundial de fútbol o que ayer era lunes y hoy el despertador ha sonado para muchos antes de lo deseado. Lo cierto es que ayer, las playas de la ciudad de Valencia acogieron una Nit de Sant Joan sin las aglomeraciones y los tumultos de años pasados.

La fiesta empezó, para los más impacientes, a eso de las 19.30 horas, cuando los técnicos del ayuntamiento comenzaron con el reparto de leña. En un abrir y cerrar de ojos, los montones de troncos apilados desaparecieron del Paseo Marítimo. Los más experimentados acudieron a la cita con carros de la compra con los que poder recoger kilos y kilos de madera. Los novatos, en cambio, tuvieron que conformarse con lo restos, transportados con la ayuda de una simple toalla.

Con el paso de las horas la noche empezó a caldearse, aunque muy paulatinamente, y con mayor afluencia de gente en la parte de la Malva-rosa que no en el Cabanyal. De hecho, la Policía Local retrasó el corte de las calles, debido a que el tráfico fue más fluido de lo esperado en un primer momento. Serrería ni siquiera se cortó. Aún así, el fuego de las primeras hogueras se adueñó del paisaje, con miles de personas alrededor de las fogatas. Familias enteras, grupos de amigos, adolescentes, universitarios y también muchos estudiantes Erasmus, que ayer despidieron su año en la capital del Túria por la puerta grande. «Venimos de Washington y allí no tenemos playa, sólo un río. Esto es absolutamente increíble», comentaba Salvador Mendoza. Él, junto a medio centenar de estudiantes de la «Washington State Universitiy», brindaron ayer tras su breve estancia, por motivo de estudios, en la Universidad Politécnica.

A escasos metros de los norteamericanos, un nutrido grupo juvenil se deshacía de los apuntes de Bachillerato. Alumnos del Misericordia, del Vicente Ferrer y otros centros, lanzaban con una sensible ansia las notas de Física y Filosofía a las incipientes llamas. Afirman que el saber no ocupa lugar pero, al parecer, arde con garantías.

A partir de las 21.00 horas, agentes de la empresa Secopsa iniciaron el reparto de centenares de bolsas de basura entre todos aquellos que estaban descorchando las botellas y calentando la cena, mientras unas decenas de valientes apuraban el último baño de la primavera. La intención era que nadie dejaran ni rastro de sus bebidas y comidas en la arena. Lo que importa es la intención.

Desalojados a las 4.30 horas

La Policía Local de Valencia, que junto a los Bomberos, Protección Civil y la Cruz Roja, acometió un amplio despliegue desde primera hora de la tarde, tenía previsto desalojar las playas a las 4.30 horas de la madrugada, para que los servicios de limpieza pudieran entrar a realizar su trabajo sobre la arena lo antes posible.

De hecho, se preveía que la lluvia terminara por echar una mano en este cometido, ya que según algunos pronósticos, habría precipitaciones sobre el litoral valenciano a las 6.00 horas de la madrugada, justo cuando muchos de los que anoche disfrutaron de la magia de la Nit de Sant Joan estaban hoy entrando en la cama.