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De madres a hijas

El relevo generacional llega a las "limpiadoras"

Mireia, con 18 años, lleva desde hace cuatro en el camposanto de Valencia pese a que la crisis ha obligado a bajar los precios de los servicios que ofrecen para adecentar los nichos

El relevo generacional llega a las "limpiadoras"

Con la cuenta atrás para la festividad de Todos los Santos, los limpiadores de tumbas del Cementerio General de Valencia afrontan su semana «fuerte». La demanda de sus servicios se dispara los días anteriores al 1 de noviembre, aunque la crisis también se ha cebado en este sector. Así lo confirma Mireia, una de las caras más jóvenes que estos días carga con los enseres de limpieza por las calles del camposanto municipal. Desde hace cuatro años, y con la mayoría de edad estrenada hace nada, trabaja como limpiadora junto a algunos miembros de su familia. Su madre fue quien la impulsó a entrar en este mundo. «Es un trabajo generacional, se hereda por los familiares. Normalmente de madres a hijos», explica Mireia. Aunque la mayor parte de trabajadores, en su mayoría mujeres, ya tienen cierta edad, empieza a detectarse un recambio generacional.

Sin trabajo fijo, los principales recursos económicos le llegan a Mireia esperando a las puertas del cementerio cada día y ofreciendo sus servicios de limpieza. Especialmente a personas mayores que no pueden acceder a nichos altos, «por temor a caer de las escaleras». Un trabajo sacrificado, según Mireia, y normalmente poco valorado. «Tengo que estar muchas horas de pie esperando a posibles clientes, desde que se abre el cementerio a las 9 horas hasta casi las 20 horas cuando se cierra. Dependemos siempre de los clientes y a veces apenas paramos ni siquiera para comer», argumenta. Además, es una tarea que requiere fuerza física porque en ocasiones han de mover algunas losas muy pesadas para poder limpiarlas correctamente, o desplazar las escaleras para llegar a las tumbas más altas.

Especialmente estos días es cuando más se concentran sus encargos, por lo que intenta «trabajar el máximo de horas posible». El resto del año la demanda es «mínima», a excepción de aquellos clientes que desean que las tumbas se limpien cada mes o de manera puntual antes de que realicen la visita a sus difuntos. Insiste en que el parón económico de los últimos años les ha golpeado bastante, ya que la demanda de servicios ha bajando considerablemente. «La gente, si tiene posibilidad, prefiere hacerlo por ellos mismos para ahorrarse dinero». No ha tenido más remedio, ella y el resto de los trabajadores, que ajustar un poco más los precios ya lo hicieron el año pasado, para mantener a los clientes. Las tarifas se sitúan entre los 10 euros, para la limpieza y colocación de flores en las tumbas, y los 50 euros para la limpieza más laboriosa de panteones familiares, algunos de considerables proporciones, especialmente en la parte más antigua del cementerio general de Valencia.

Cubos de agua por 5 pesetas

En cuanto a los días de mayor afluencia, Mireia detalla que normalmente suelen ser «el 29 y 30 de octubre por las mañanas, para evitar la gran aglomeración de visitantes». «El día 1 ha de estar todo limpio», recalca la heredera de una tradición que se inició vendiendo cubos de agua por cinco pesetas a los visitantes para que pudieran cuidar las flores.

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