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Temblores registrados

"En el centro no saltó la alarma con los temblores"

Empleados de las plantas más altas aseguran que el suelo se desplazó - La dirección envió ayer un mensaje de tranquilidad a la plantilla

"En el centro no saltó la alarma con los temblores"

"En el centro no saltó la alarma con los temblores"

El primer documento del día con el que se encontraron ayer los casi doscientos empleados del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia al llegar a su puesto de trabajo y conectar el ordenador fue un correo de la directora, Isabel Muñoz, que alentaba a la tranquilidad de la plantilla tras los temblores registrados a mediodía del viernes en las plantas más altas (segunda y tercera) y más bajas (tercer sótano) del edificio que diseñó el arquitecto Ramón Esteve.

El correo iba acompañado de información precisa sobre las gestiones realizadas por una consultora externa que el mismo día del desalojo de los trabajadores acudió a la instalación a verificar el estado de la estructura. El resultado del primer chequeo fue satisfactorio: «Entienden que no hay riesgo ni desperfecto ni grieta que determine que el centro no es seguro». En la inspección también participó el jefe de mantenimiento del centro.

Segundo dictamen

Horas más tarde una empresa especializada en arquitectura pericial volvía a visitar la instalación. Su dictamen garantizaba que el edificio era seguro. Y este fue el mensaje que la directora trasmitió ayer a los investigadores, técnicos, administrativos y empleados del centro de investigación.

En el patio de entrada, unos conos acordonados establecían una zona de seguridad próxima a la cafetería del centro, cuyo techo se desplomó hace diez días, en la madrugada del sábado 15 de noviembre, sin causar heridos, como indicó la responsable. La dirección decidió cerrar dos salas anexas para evitar posibles problemas.

Con el susto de los temblores prácticamente olvidado, la actividad se reanudó ayer con total normalidad en los laboratorios si bien varias fuentes consultadas por Levante-EMV afirmaron que «en el centro no saltó la alarma con los temblores».

Algunos de los trabajadores que sí se encontraban en las plantas más altas de las torres donde más se acusaron los movimientos declararon a este rotativo: «Notamos temblores en el suelo y por seguridad nos hicieron salir». El hecho es que no fue la percepción aislada de una persona, sino que todos los empleados percibieron que el suelo se desplazaba por lo que el incidente se comunicó al responsable de mantenimiento.

El hecho provocó el desalojo inmediato de los trabajadores que fueron reunidos posteriormente en el salón de actos.

Hacia las tres de la tarde, la dirección propuso a los que se quedaron que se fueran a casa para mayor tranquilidad.

Otras fuentes próximas al centro indicaron que no es la primera vez que se perciben este tipo de vibraciones o temblores y algunos lo atribuyeron al «asentamiento del edificio». Los laboratorios donde se produjo el deslizamiento fueron los que están situados de cara al Oceanográfico.

Tan insólita situación activó la preocupación de los responsables del centro, al asociar el presunto movimiento sísmico con el desprendimiento del techo que había tenido lugar días antes. Otros empleados consultados por este diario manifestaron que no habían «notado nada».

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