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Ullals

Los barrenillos de la política

Los barrenillos  de la política

Los barrenillos de la política

Sabemos que las diez plagas bíblicas fueron enviadas por Dios a los egipcios en castigo por no dejar que los hebreos marcharan rumbo a la Tierra Prometida. El agua se convirtió en sangre, fueron invadidos por ranas, mosquitos, moscas y langostas que les causaron enormes daños. Solo cedió el faraón cuando se declaró la muerte a los primogénitos de las familias.

Cuentan los entendidos que una cadena de fenómenos naturales provocada por los cambios en el clima puede explicar dichos prodigios. Que la temperatura subió y se secó el Nilo, llenándose de un alga, la Oscillatoria rubescens, conocida como alga sangre borgoña. Cuando éste alga se murió se tiñó el agua de rojo y con ello miles de ranas también desaparecieron. Mosquitos, moscas y langostas libres ya de su temible anfibio depredador, se multiplicaron sin control. Con la proliferación de insectos, enfermedades epidérmicas exterminaron el ganado, y úlceras y sarpullidos afectaron a las personas. La ceniza procedente de la erupción de un volcán, lo oscureció todo y el hongo que envenenó el grano con el que se alimentaban los primogénitos, causaron el resto de los males.

Siglos más tarde observamos otras plagas que sin depredador que las aniquile se propagan sin freno. El picudo rojo, el cangrejo americano, el cangrejo azul, el mosquito tigre y tantos otros, exterminan animales, plantas y árboles sin que hayamos encontrado remedio eficaz a su azote mortal.

Últimamente el barrenillo del pino, el devorador de la madera, se extiende sin control. El Tomicus piniperda y el Tomicus destruens nos atacan. Los agentes medioambientales no han visto nada tan impactante. Ni en España, ni en ninguna otra región europea, se extiende el barrenillo a la velocidad. con que lo hace en nuestra Comunidad. Lástima que sea para mal para una vez que ocupamos lugar tan destacado. Pueden desaparecer laderas enteras de pinares de nuestras montañas. Demasiada sequía. Los pinares han pasado mucha sed y desgraciadamente la Generalitat no se ha tomado en serio éste asunto. En estas circunstancias el insecto perforador se extiende sin obstáculo que lo detenga. Son parásitos oportunistas, en árboles sanos y vigorosos no causan daño pero se ceban con los secos o enfermizos .

El panorama es desolador, en apenas dos años se ha pasado de un foco de perforadores en media docena de masas forestales, a una auténtica plaga que amenaza la supervivencia de los pinares valencianos.

Como si de una nueva plaga bíblica se tratara, asistimos estupefactos al ataque de la corrupción contra nuestra sociedad. Se diría que determinados políticos actúan como vulgares barrenillos. Construyen túneles por los que se mueven bajo la piel de la sociedad. Destruyen los fundamentos del sistema democrático, lo carcomen. Se alimentan de la savia de todos, de la que necesitamos para cubrir las necesidades básicas. Son auténticos oportunistas, como el barrenillo. Se cuelan por los entresijos del entramado social cuando éste está bajo de defensas. Se aprovechan de que la justicia no llega a tiempo. De que la sociedad no está alerta.

Es urgente que les paremos los pies, que actuemos como un potente depredador que acabe con esa perniciosa plaga de la corrupción, que seamos ciudadanos activos y organizados, que formemos una sociedad fuerte y sana donde no quepa ningún corrupto. Sin barrenillos, como los pinos sanos.

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