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Mitad taller de bicis, mitad bar

Un "establo" en plena ciudad

El negocio lleva el nombre del primer ciclo, ideado para ser utilizado por caballeros de la alta sociedad europea del siglo XIX

Un "establo" en plena ciudad

Un "establo" en plena ciudad

Crece Valencia y crece con ella, de manera evidente, su población joven. Al calor de estos nuevos emprendedores han aumentado, en los últimos años, los «negocios fusión», producto de juntar dos ideas que poco tienen que ver al menos a priori. Ejemplo: las librerías café. El concepto se lleva más allá en DandyHorse, situado en el barrio de Mestalla, a un tiro de piedra del estadio, de los cines Babel, punto de encuentro para miles de jóvenes, alternativos o no, y, lo que es más importante aún, de la zona universitaria. DandyHorse es especial porque no es ni café ni taller ni tienda de bicicletas, sino todo a la vez.

La ideóloga de esta propuesta, abierta el pasado verano pero ya asentada, es Sara, una joven canaria con madre valenciana que tras trotar por el mundo decidió volver a su ciudad materna y asentarse en ella. Hizo un curso de cocina y después de trabajar en varias cafeterías y bares sintió que tenía que ser su propia jefa. El resto es historia contada. O no. Porque Sara decidió materializar una idea que le danzaba por la cabeza desde hacía varios años, alentada por lo que le decían amigos que vivían en el extranjero: «Móntate un ´cycle cafe´». El tío de Sara, Juan Carlos, quería abrir un taller de bicis, así que dos en uno.

En una ciudad como Valencia en la que desde el ayuntamiento se hacen ímprobos, y depende a quien le preguntes, insuficientes o sobrados, esfuerzos por fomentar el uso de la bicicleta, en una ciudad en la que este medio de transporte está más en auge que nunca, la idea de Sara y Juan Carlos no podía salir mal. O sí. Pero el caso es que esta fusión ecléctica de cafetería o bar „con cocina casera con influencias canarias, evidente, y mexicana„ y taller de «pequeñas reparaciones», como cuenta Sara, ha acabado triunfando.

Parte de la culpa la tiene la ubicación. Se encuentra en la calle Antonio Cortés, en una zona muy poblada y, además, rodeado de oficinas, lo que hace que en horario laboral el bar esté lleno de trabajadores. Por la tarde, como explica Sara, la media de edad baja drásticamente y los usuarios se convierten en estudiantes de las cercanas universidades. Sea por la cocina casera, sea por el taller de bicis o sea por la propia tienda, donde se venden unos cuantos ciclos, lo cierto es que DandyHorse, llamado así en honor al nombre de la primera bicicleta, ideada para la nobleza europea del siglo XIX, está triunfando, a lomos de un caballo para «dandies» sea más caballo para «dandies» que nunca.

Este «establo» presenta un aspecto tan auténtico como el concepto en el que se basa. Ruedas y manillares se mezclan con sillas y mesas donde degustar el menú casero que prepara Sara. También hay zona adaptada para los más pequeños. Mujer trotamundos, esta valenciana de adopción ha elaborado una carta precisa con almuerzos y meriendas tradicionales con influencias de la cocina mexicana, donde Sara pasó un tiempo. Cruzó el charco de nuevo, volvió a España y un curso en Valencia le dio pie para crear su negocio. Aún hay vecinos que, desde la apertura del local en agosto, se paran delante del escaparate y se preguntan qué hay dentro, un poco como Superman. ¿Es una cafetería? ¿Es un taller? ¿Es una tienda de bicicletas? De todo un poco. En cualquier caso, se trata de un local joven y con mucha proyección.

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