El Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en la Comunitat Valenciana hiz públicas ayer sus alegaciones a la revisión del PGOU de Valencia, cuyo plazo de exposición pública concluyó el 24 de febrero. Como ya hiciera en las alegaciones de 2010 y en las presentadas en 2013 al Plan de Movilidad Urbana (PMUS), los ingenieros valencianos echan en falta además una óptica metropolitana en la revisión. Recuerdan que el límite del término municipal «es un concepto puramente administrativo, de lo contrario el plan no sería eficaz y quedaría incompleto».

Para los ingenieros de caminos, la protección de la huerta «se convierte en un objetivo prioritario» y «no se encuentra justificación a las demandas planteadas tanto para la ampliación de la Universitat Politécnica (UPV) como a la nueva ronda de tránsito al norte de la misma». El ayuntamiento, tal como ha informado este diario, ha anunciado que está abierto a replantear esta nueva ronda tras la renuncia de la UPV a que se construya.

Para el Colegio de Caminos, se entiende que en materia de seguridad vial y peatonal en el entorno del campus de Tarongers y concretamente en la confluencia de la calle Ramón Llul se concentra un tráfico peatonal que genera un punto de conflicto con el tráfico rápido de la ronda. Para ello, habría que estudiar y plantear alternativas que aseguren la seguridad vial y la propuesta de un paso inferior, por ejemplo, evitaría crear una nueva ronda y consumir suelo de huerta.

En materia de movilidad e infraestructuras viarias el Colegio de Caminos aboga por revisar cuestiones que se estimaron en el PMUS como la creación y protección de itinerarios peatonales, la inserción armónica del uso de la bicicleta y la mejora en la eficacia del transporte público y en esta revisión del plan las infraestructuras que se plantean entran en contradicción con los objetivos anteriormente expuestos.

En referencia a la necesidad de vivienda nueva, el Colegio de Caminos expone que en los últimos cinco años la ciudad de Valencia ha perdido población. En concreto, se trata de 28.000 habitantes menos que nos devuelven a valores demográficos de 1985. Al mismo tiempo, existe un censo de 57.000 viviendas vacías y una disponibilidad de 5.600 solares, por tanto «los esfuerzos deberían centrarse en la rehabilitación, regeneración y renovación de la trama urbana y actuar sobre la ciudad consolidada, más que promover proyectos de nueva edificación».

La revisión del PGOU empezó a tramitarse en 2004 y , tras varios años bloqueada, el gobierno de Rita Barberá decidió reactivar a finales del año pasado. El documento ha generado, en un año electoral, un fuerte rechazo por suponer un nuevo bocado a la huerta. Si en el plan de 1988 se reclasificaron 800 hectáreas agrícolas, en el actual se añaden otras 400 (cifra que el PSPV eleva a 700 al incluir la huerta susceptible de ser ocupada por grandes equipamientos en Faitanar y los denominados parques de huerta en el entorno de San Miguel de los Reyes y de Vera.