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PGOU

Propietarios de huerta piden más edificabilidad y menos dotaciones

Las constructores reclaman que se reduzcan cargas urbanísticas y se quiten edificios protegidos

Propietarios de huerta piden más edificabilidad y menos dotaciones

Propietarios de huerta piden más edificabilidad y menos dotaciones

La destrucción de 415 hectáreas de huerta prevista en la revisión del PGOU ha generado un fuerte rechazo social. Vecinos, urbanistas, ingenieros agrónomos y de caminos, colectivos ecologistas, la denominación de origen de la chufa de Valencia, el Tribunal de las Aguas, la Universitat de València y hasta el prestigioso paisajista de la Universidad de Harvard Carl Steinitz han hecho oir su voz en contra de la destrucción de este valioso espacio ambiental y cultural. Sin embargo, en la larga tramitación del PGOU también ha habido quien ha pedido todo lo contrario.

A falta de conocer con detalle las alegaciones que se han presentado en la segunda fase de exposición al público de la revisión del PGOU, los 733 escritos de alegaciones que se registraron en el anterior proceso de participación pública, en 2010, revelan que propietarios particulares de suelo, entidades bancarias y promotores urbanísticos, entre los que se encuentran Gesfesa y Valencia Constitución, han alegado directa o indirectamente en contra de la preservación de la huerta y en defensa „legítima„ de sus intereses particulares. Algunos han solicitado un aumento de la edificabilidad prevista en los nuevos sectores urbanizables o la reducción de las cargas urbanísticas. Otros han puesto en duda la viabilidad económica de los desarrollos urbanísticos, como el previsto, y finamente descartado, en Forn d'Alcedo, por el elevado porcentaje de vivienda protegida fijado „concretamente el 50%„.

Exceso de cargas urbanísticas, desacuerdo en los cálculos del aprovechamiento urbanístico correspondiente a los nuevos sectores y traslado de los parques de huerta a otras zonas son algunas de las peticiones que ha recibido el ayuntamiento en la revisión del plan.

También ha habido propietarios particulares que han solicitado ampliar la posibilidad de uso de las zonas de huerta, en puntos concretos como el sector de Vera, donde ha habido particulares que se han opuesto a la recalificación de huerta para uso dotacional y educativo de la Universidad Politécnica demandando por contra una «edificabilidad lucrativa» como la que se asigna a siete de los diez nuevso sectores urbanizables previstos sobre suelo agrícola en la revisión del PGOU.

Hay propietarios que también han intentando sin éxito consolidar sus viviendas construidas en huerta protegida de Vera y Forn d'Alcedo. Y otros cuya propiedad queda dentro del suelo no urbanizable que han solicitado que se incluya como huerta de nivel 2, para tener la puerta abierta en un futuro a una reclasificación.

De las 733 escritos de alegaciones que se presentaron en el anterior proceso de exposición pública, 516 eran de particulares, de las cuales casi un centenar se descartó por estar fuera de plazo.

Pese a todo, las enmiendas y correcciones más significativas que se le han hecho al plan general en todo este tiempo han sido la falta de visión metropolitana, un proceso de participación pública deficitario que se ha limitado a cumplir con la normativa, la falta justificación de la necesidad de más suelo urbanizable, la ausencia de un balance del plan general de 1988, aún en vigor o el mantenimiento de la prolongación de Blasco Ibáñez.

Algunos agricultores afectados por la creación de los denominados parques de huerta en San Miguel y Vera han solicitado sin éxito que se les asigne derecho preferente a cultivar la huerta de estas zonas.

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