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L'Olivereta

Unos desconocidos asaltan la asociación de vecinos de la Fuensanta

El presidente atribuye el robo a las personas que están llegando al barrio para ocupar pisos de bancos

Unos desconocidos asaltan la asociación de vecinos de la Fuensanta

Unos desconocidos asaltan la asociación de vecinos de la Fuensanta

Ciento veinte euros y un ordenador es el botín obtenido por los ladrones que ayer de madrugada asaltaron el local de la Asociación de Vecinos de la Fuensanta, situado en el número 15 de la calle Habana. Lo peor, en cualquier caso, es el destrozo que hicieron en el local, por lo que su presidente, Antonio López, ha pedido más vigilancia policial en el barrio. Él atribuye el clima de inseguridad del barrio a la creciente ocupación de pisos de bancos por familias que llegan de fuera.

Según lópez, el asalto se produjo ayer de madrugada. «La persiana estaba echada, pero la subieron y forzaron la puerta», dice. Una vez dentro, se llevaron las cosas de valor: los 120 euros que había en caja del cobro de la lotería y el ordenador más moderno, con la torre incluida.

Así mismo, revolvieron los cajones de la oficina y sacaron toda la documentación, que quedó esparcida por el suelo. «Eso es lo peor, porque ahora tendré que ordenarlo todo y que no se pierdan algunas cosas», dijo López.

Denunciado el caso ante la policía, a primera hora de la mañana se personó un equipo de policía científica que tomó huellas por todo el local, además de tomar testimonios, pero el presidente de la asociación ya tiene su propia teoría.

Según dice, los autores de este robo están entre las numerosas familias que están llegando al barrio para instalarse por el método de la «patada en la puerta», es decir, para ocupar ilegalmente pisos que han sido recuperados y abandonados por los bancos.

López ya denunció en este periódico que en el barrio podría haber del orden de cuarenta o cincuenta pisos en estas condiciones y «la cosa no para de crecer».

Se trata, según dice, de familias gitanas que se enteran de los pisos por el boca a boca, generalmente advertidos entre ellos o por familiares que puedan tener en el barrio. Y todo ello está creando miedo entre los vecinos y también inseguridad.

«Ni pagan la luz, ni la comunidad ni nada y encima amenazan a los vecinos si les dicen algo. La gente está asustada y esto no puede seguir así», dice.

El colmo, de todas formas, «es que ahora se pongan a robar, porque eso ya es insoportable». Así pues, Antonio López exige más vigilancia policial, no que la policía «pase de largo». «Este barrio no se merece esto. Aquí hay gente humilde pero buena, y no podemos dejar que el barrio se convierta en un gueto», afirma preocupado.

Hoy mantendrá una reunión con las Fuerzas de Seguridad.

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