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Otro motivo para hacer «ruta»

Las cruces de mayo colorean las calles de Valencia

Fallas, parroquias y entidades culturales convertirán hoy sus barriadas en un punto de encuentro para plantar las 57 cruces de mayo que permanecerán a la vista del público en una tradición que tiene su particular legión de seguidores

En la calle ya se puede ver alguna de las cruces de mayo de 2015. Por ejemplo, ésta, de la falla Olivereta-Cerdá y Rico, en la calle Quart.

En la calle ya se puede ver alguna de las cruces de mayo de 2015. Por ejemplo, ésta, de la falla Olivereta-Cerdá y Rico, en la calle Quart.

La «plantà» de las «Cruces de Mayo» ya está en marcha. Grandes cruces repletas de flores colorearán las calles de Valencia en esta festividad en la que las asociaciones culturales, parroquias y las numerosas comisiones falleras que participan se hacen cargo desde hoy del montaje de hasta 57 monumentos florales que invadirán Valencia este domingo en su afán de dar un aliciente a la barriada y, ya puestos, conquistar alguno de los premios del tradicional certamen organizado por Lo Rat Penat.

Cesáreo García es el máximo responsable de la Junta de Festes Mare de Déu dels Desemparats, ganadores del concurso en 2014 y para este año avisa de que quieren «volver a estar entre los primeros». Se trata de un grupo de viviendas de Patraix, cuyos propietarios, con Cesáreo a la cabeza, compiten desde hace 27 años en este concurso y numerosas veces con gran éxito. «En aquella época me apetecía hacer una cruz, comencé sin ánimo de competir, pero al final te entra el gusanillo», confiesa.

La organización de la obra se «cocina» durante todo el año, pero es en las semanas previas cuando se ultiman los detalles, esos pequeños secretos que, asegura, no desvela a nadie hasta el gran día, el 3 de mayo, en el que se levanta la Cruz y se llena de flores. El artista ha citado a sus ayudantes a las cinco de la tarde de este sábado y entre seis o siete personas montarán todo, terminando sobre las tres o las cuatro de la madrugada del domingo. «Lo hacemos así para que la flor sea lo más reciente posible».

Cesáreo es clavario y tiene una floristería, una razón añadida a la hora de crear su Cruz de Mayo. Respecto a la competencia de las potentes comisiones falleras contra las que compiten, cree que tienen ventajas y desventajas. «Las fallas tienen más personal y por tanto más posibilidad de trabajo, pero nosotros cuidamos más la flor y eso también ayuda». Cuando se le pregunta por el diseño de este año avisa: «Tendrá una fuentecita con agua, habrá plantas aromáticas y algún complemento con luz». Son algunos de los elementos que sorprenderán a aquellos que se acerquen a verla y es que cada año aumenta la imaginación de los artistas de las Cruces de Mayo para desmentir que ya esté todo inventado.

La crisis económica más reciente asestó un duro golpe a esta tradición que lleva alegrando las calles del «cap i casal» desde 1926, y que no hace tanto tiempo llegó a congregar a un centenar de competidores y ahora se tiene que conformar con las obras de arte de casi sesenta artistas, dentro de una liturgia que guarda cierta similitud al de la fiesta fallera.

El jurado designado por Lo Rat Penat empezará temprano su paseo por todas las obras de arte para realizar su valoración y dictar su veredicto horas más tarde. El primer premio está dotado con 1.000 euros, otro indicativo de los daños que produjo la crisis, pues antaño el ganador se llegó a embolsar hasta tres mil. Pero ahora el adiós de algunos colaboradores ha hecho que las cantidades disminuyan considerablemente en una celebración cuyo origen se remonta a la Edad Media, cuando empezó a conmemorarse el hallazgo de la cruz de Jesucristo por Santa Elena.

Ahora, como tantos otros aspectos festivos, tiene su legión de seguidores y su «Ruta»: ir a ver todas las que se pueda. Y si son todas, mejor. Mientras la flor aguante.

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