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Entrevista | Miguel Mas

"Dejé la presidencia porque me casaba y vuelvo porque me acabo de jubilar"

El nuevo mandatario de Costa y Borrás dirigió la comisión cuando tenía 24 años y ahora repite con 65

"Dejé la presidencia porque me casaba y vuelvo porque me acabo de jubilar"

"Dejé la presidencia porque me casaba y vuelvo porque me acabo de jubilar"

Fue presidente de esta falla desde 1973 a 1976 y este año vuelve a la presidencia tras 40 años. ¿Por qué ahora?

Ahora estoy recién jubilado y tengo más tiempo. El presidente que sale tenía obligaciones y no había casi gente para sustituirlo, por lo que aquí estoy. Me hace mucha ilusión aunque luego como presidente. Recibes palos por todos lados. Me he vuelto loco -se ríe-.

Sería usted joven cuando accedió a la presidencia por aquél entonces. ¿Cómo surgió esa posibilidad?

Había un grupo fuerte de jóvenes en el casal por aquella época y yo siempre estaba por allí en medio. Como suele ocurrir, había varios clanes familiares dentro de la falla y un día uno de ellos propuso mi nombre para la presidencia y así fue: presidente con 24 años. Todavía vivía en casa de mis padres.

¿Por qué lo dejó entonces y qué ha estado haciendo durante todos estos años?

Lo dejé porque me iba a casar al año siguiente -1977-. Posteriormente he estado en las distintas directivas casi siempre. De hecho, Antonio Muñoz de Morales, que fue presidente durante tantos años, fue mi secretario cuando yo era presidente, éramos casi como hermanos.

Ha pasado toda una vida y su situación personal será distinta. ¿Cómo ha reaccionado su familia ante esta decisión?

Tengo dos hijos, el mayor sólo fue fallero en su época de niño pero el otro es muy fallero. Demasiado, fue presidente infantil durante dos años y ha llevado el tema de los playbacks hasta este año que está fuera. He tenido mucho apoyo a la hora de volver a la presidencia.

¿Cómo recuerda las fallas de aquella época y qué diferencias encuentra con las actuales?

Había que tener cuidado con lo que hacías si querías evitar que llegaran los palos. Eran años bastante complicados y el ambiente en Valencia era diferente. Te dedicabas más a tu barrio y además había menos días con verbenas que ahora. La gente joven ha cambiado mucho y sus horarios nocturnos también. Nosotros terminábamos la fiesta pronto y éstabamos a las ocho de la mañana listos para la despertà.

¿Y qué ha cambiado en su propia comisión en la que nunca ha habido problemas destacados?

Ha cambiado, como todo, pero nunca ha habido ningún problema que haya trascendido más allá de que alguna vez alguien se haya sobrepasado en algún día.

Cuéntenos cómo vivió el cambio de indumentaria.

Ir todos iguales con el traje negro era casi de militar, aunque no me desagradaba. Luego ya vinieron el «torrentí», el «saragüell» y lo de ahora, que hay mucho más colorido y hasta hay gorros que parecen más de pirata. Además las indumentarias en general son más caras en la actualidad que en aquella época

.

¿Qué ha cambiado en el barrio a lo largo de estas cuatro décadas que separan sus dos mandatos?

Era casi todo huerta. Apenas estaban en pie los chalets de la calle la Previsora. Lo más próximo a nosotros era San Marcelino y San Isidro y aquí sólo estaba el cementerio y el «Sanjurjo», así que cuando íbamos al centro decíamos «Me voy a Valencia».

¿Qué anécdota destacaría de esos tres años en pleno tardofranquismo?

En mi segundo años montamos una presentación por todo lo alto en el Teatro Principal en la que tuvimos que pedir permiso al gobernador civil para poder alargarla, ya que los espectáculos debían acabar a las 12 de la noche y recuerdo ver ese día una manifestación con los grises dando porrazos. Íbamos a traer a Antonio ‘el bailarín’, al que tras su paso por la cárcel hicimos fallero de honor, yendo a Madrid a hacer el nombramiento oficial costeándonos todo de nuestro bolsillo. Finalmente sólo pudo taconear un poco ante el público porque se había hecho daño en el pie.

Hoy en día hay casi 150 fallas más que en 1974. ¿Nace alguna falla cercana a la vuestra a raíz de escisiones de su comisión?

Venezuela-Agustín Sales pidió permiso cuando nacieron para plantar por la proximidad existente, pero no hay ninguna falla que nazca a raíz de la nuestra.

Por cuarto año consecutivo se han quedado sin premio. ¿Cuál es el objetivo de esta comisión para las próximas fallas?

Queremos intentar conseguir algún premio. Francisco Collado -presidente saliente-, se ha marchado con esa rabia de no haber ganado ningún premio en los últimos cuatro años.

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