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Divagaciones

Palacio de los condes de Daya Nueva (II): Los Centelles

Palacio de los condes de Daya Nueva (II): Los Centelles

Palacio de los condes de Daya Nueva (II): Los Centelles

Contemplo el palacio que fue de los Centelles, condes de Oliva, miro hacia el pasado de esta familia de la más alta nobleza catalana que llegó en el año 792 a una de las nueve baronías de la Cataluña que participó en toda la reconquista de España hasta 1492, llegando a ser una de las familias más acaudaladas del Mediterráneo.

Por casamiento de un Centelles con una Moncada, heredera del señorío de Nules, se afincaron en Valencia y prestaron a los reyes brillantes servicios. Implantaron la caña de azúcar, que suponía el monopolio en el Mediterráneo.

Comenzaba una nueva sociedad que cambiaba el aspecto de la nobleza. Y una cierta transformación se producía en el campo del pensamiento que empezaba a beber las fuentes del Renacimiento. La rigidez de la Edad Media se iba quebrando dejando paso a un nuevo concepto de vida. Las noches valencianas eran fiestas, casi carnavalescas, muy comentadas por los viajeros. Los burdeles de la ciudad causaban admiración por su brillantez.

Los Centelles provocaron altercados por las calles de la ciudad. Se enfrentaron a los Vilaragut. En la Catedral hay una cerámica de Scals representando la acción mediadora de San Vicente Ferrer entre ambas familias. Se les atribuye la ruptura de la cadena que cerraba el puerto de Marsella que se conserva en la capilla del Santo Cáliz.

Gaspar Centelles señor de Pedralba, encabezó un grupo de intelectuales erasmistas. Acusado de luteranismo, considerado hereje, fue quemado en la hoguera en 1564. Así eran los Centelles, orgullosos, valientes y cultos.

Los inicios del palacio datan de 1388, cuando los señores de Artana venden a Raimundeta de Riusec un inmueble que Serafín de Centelles y Urrea, II conde de Oliva, transforma y enaltece acorde con su rango. El título fue otorgado a su padre, Francisco Gilaberto de Centelles y Queralt, señor de Oliva y Nules, por Alfonso V en 1449, por su valiente participación en las guerras de Italia y de Castilla.

Se cuenta que desde una tribuna del palacio se asistía a los oficios de San Nicolás, pero en el momento en que la titularidad dejó de estar en manos de los condes la tribuna fue anulada.

Fue un rebelde que sufrió el control de Fernando el Católico. Participó en política. Tuvo disputas nobiliarias como el duelo a muerte en 1492 con Miguel de Vilanova en el que intervino el rey. Sufrió un revés económico, cuando intentó entremeterse en política municipal y afianzar la Taula de Canvis. Gran amigo de Luis Vives, fue poeta. En la recopilación del Cancionero de Hernando del Castillo, aparecen poemas suyos, también aparece un soneto al final de la traducción castellana del Orlando Furioso de Ariosto, realizada por Jerónimo de Urrea. En su Canto del Turia, Gil Polo lo incluyó entre los poetas valencianos.

Casado con Magdalena de Próxita, no tuvo hijos y heredó su sobrino. Con posterioridad, la hija de su sobrino Francisco y de su esposa, María Folch Cardona, casaría con Carlos de Borja, heredero del ducado de Gandia, uniendo los títulos más poderosos de la Valencia renacentista: ducado de Gandía y condado de Oliva. Los Centelles perduran en el tiempo: Guglielmo de Giovanni Centelles, profesor de Historia en la Facultad de Nápoles y Consejero Mediterráneo de Cultura de la Unesco, es el cuadragésimo cuarto jefe de la Casa de los Centelles.

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