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Los contrastes de la ciudad

Dos balnearios con destino dispar

El balneario de las Arenas se ha transformado en un hotel referencia del lujo

Dos balnearios  con destino dispar

Dos balnearios con destino dispar

El antiguo balneario de las Arenas, con sus pabellones de estética clásica a modo de templo griego y su famosa piscina, hace tiempo que dejo de ser un espacio de encuentro junto al mar para los valencianos. Tras una polémica subasta durante el gobierno de Rita Barberá y una no menos cuestionada remodelación que casi duplicó alturas, el balneario de las Arenas se transformó en un hotel que se ha convertido en referente del lujo en la ciudad. El balneario de las Arenas se inauguró en 1838 y vino a ser el epicentro de una suerte de Biarritz valenciano donde se daba cita la burguesía local pero también las clases populares, que previo pago de la entrada podían disfrutar de los bailes, representaciones teatrales, del cine de verano y de otras actividades lúdicas que se organizaban en este recinto.

La piscina de estilo racionalista de las Arenas, inmortalizada por Renau, potenció el carácter de punto de encuentro del balneario. Con la construcción del Paseo Marítimo, el balneario perdió su entrada directa al mar. Aunque los jardines lindantes con el paseo marítimo del hotel de las Arenas deben garantizar el acceso público „esta fue una de las condiciones que se exigió a los nuevos dueños del hotel„ lo cierto es que no deja de ser un espacio acotado, delimitado con setos, que no invita demasiado a entrar.

El balneario de las Arenas competía por atraer bañistas con el balneario Marazul, unas instalaciones similares situadas al sur, en la popular playa de Natzaret. Este espacio, que hoy se conserva, rehabilitado, y reconvertido en edificio multiusos ya no volverá a mirar al mar. La ampliación del puerto destruyó en los años 80 del siglo pasado la playa de Natzaret y dejó una deuda con el barrio todavía sin resolver. Peor suerte ha corrido Benimar, otro de los edificios lúdicos y deportivos de la playa de Natzaret, que lleva años abandonado y en espera de una propuesta de regeneración a impulsar por el puerto de Valencia y el ayuntamiento.

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