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Entre acequias

La huerta como protección contra el cambio climático

El ayuntamiento impulsa medidas para que los huertos penetren en la ciudad y ayuden a rebajar el calentamiento - Las noches tropicales (por encima 21ºC) han pasado de dos a tres por verano en los años 80 a tres de cada cuatro en la actualidad

La huerta como protección contra el cambio climático

La Concejalía de Cambio Climático está ultimando un plan de adaptación al cambio climático que sitúa a la huerta como elemento clave para hacer frente a los efectos derivados de este fenómeno, entre ellos, la subida de las temperaturas y las inundaciones y episodios de lluvias torrenciales. El segundo teniente alcalde y concejal de Calidad Ambiental, Jordi Peris, asegura que la protección de la huerta es necesaria pero también dar un paso más y «conseguir que la huerta vuelva a penetrar en la ciudad, a través de los barrios del borde urbano como Benimaclet y Benicalap».

El plan analiza los efectos del cambio climático en la ciudad desde la perspectiva social, económica, de gobernanza y de la ecología urbana. Entre los datos que se han recabado destaca el aumento en los meses de verano de las noches tropicales „en las que los termómetros no bajan de los 21 grados„ y su influencia sobre la calidad de vida de las personas. Frente a las dos o tres noches tropicales que se registraban en los años 80 se ha pasado en la actualidad a tres cuartas partes.

Otro dato preocupante advierte de que las temperaturas subirán un 3% más en Valencia que la media de la cuenca mediterránea. Tras el diagnóstico realizado a la ciudad en relación al cambio climático la Concejalía de Calidad Ambiental pondrá en marcha un plan de acción en el que se incluirán medidas para que la huerta «penetre» en la ciudad, a través de bolsas de suelo en desuso, y potenciar así el efecto regulador de las temperaturas. La huerta es clave además para hacer frente a las inundaciones por su capacidad para absorber y retener el agua, cuya evaporación en los meses de calor amortigua las altas temperatura. Entre las medidas correctoras que también se quieren aplicar está la adaptación de las cosechas y cultivos al cambio climático.

El ayuntamiento tiene previsto realizar cursos y jornadas para asesorar a los agricultores sobre las consecuencias del cambio climático en sus cultivos y como pueden adaptarse a la realidad de que los inviernos cada vez son más cortos y los veranos más largos, explica Peris. Otras medidas correctoras tiene que ver con la energía sostenible, la movilidad y la eficiencia energética par alcanzar el objetivo fijado en el Pacto de Alcaldes de un 25% menos de emisiones en e horizonte de 2030.

Junta de distrito «itinerante»

Proteger la huerta significa además atender a las necesidades de sus habitantes. Una de las principales quejas de los vecinos de las pedanías de Pobles del Sud y del Nord es que no se les da voz en los órganos de gobierno de la ciudad, en concreto en la junta de distrito. Los vecinos de estas pedanías dependen de la junta de distrito de Russafa, que en históricamente era puerta de entrada a la ciudad para los pueblos de la huerta y la Albufera. Jordi Peris anunció a este diario su intención de crear una junta de distrito «itinerante» para los pobles del Nord y Sud-Oest, un órgano de gobierno y participación donde puedan ser tenidas en cuenta sus necesidades y sus particularidades. «Los problemas y necesidades de los vecinos de las pedanías tienen poco que ver con los del centro de la ciudad y vamos a darles voz», apuntó Peris.

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