Ruta
Modernismo a la orilla del mar
Los Tinglados, el palacete de Ayora y las coloristas fachadas del Cabanyal constituyen los hitos de la ruta modernista del frente marítimo
Hortensia García | valencia
La ruta por el Modernismo del frente Marítimo arranca en el Palacete y jardín de Ayora, un lujoso palacete suburbano, ahora de titularidad municipal, construido como villa de recreo en el antiguo camino de Algirós por encargo del comerciante José Ayora.
El edificio fue un diseño del prestigioso maestro de obras Peregrín Mustieles y se levantó en apenas un año. Se salvó del derribo en 1983 con una incoación como Monumento Histórico Artístico. No así su rica decoración interior con pinturas relieves y vidrieras. Se trata de un edificio cúbico, sobreelevado sobre el terrenos de elegante fachada con escalinata y con decoración en un estilo indefinido con referencias neogriegas. Destaca su torre-mirador hexagonal con cúpula de teja vidriada. De su estructura interior se conserva la caja de escalera. El jardín. por su gran variedad de especies vegetales. tiene un carácter cercano al de los jardines botánicos, según recoge la Guía de Arquitectura del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia.
Desde la calle Justo y Pastor se puede llegar, a través de la avenida del Puerto, hasta la fachada marítima y la dársena histórica -actual Marina Real Juan Carlos I- y visitar el señorial Edificio del Reloj (1921), la primitiva estación de viajeros del puerto de Valencia. Fue proyectada en 1910 dentro del plan general de Ensanche y mejora del Puerto de Valencia impulsado ante la expansión del recinto vinculada a la pujanza económica de la exportación de la naranja a Inglaterra y al auge del comercio de uva y vino de Requena. El edificio del Reloj fue proyectado por el ingeniero Federico Gómez Membrillera y se inauguró en 1916, por lo que este año ha cumplido un siglo.
El edificio del Reloj es uno de los referentes arquitectónicos de la antigua dársena. Ha sido objeto de varias remodelaciones y destaca por su cubierta en mansarda y su ornamentada crestería de hierro influencia de la arquitectura francesa de la época. De hecho, el edificio del Reloj está inspirado en la estación de Lyon de París (1900).
Antiguos almacenes portuarios
Junto al Edificio del Reloj, que en la actualidad alberga eventos y reuniones de la Autoridad Portuaria, sobresale la estructura de hierro, cerámica y cristal de los Tinglados 2, 4 y 5 (1911-1914) los antiguos almacenes portuarios de estilo modernista, actualmente cedidos a la ciudad y en espera de un proceso de restauración.
Mientras en l´Eixample, Ciutat Vella y El Grao se alzaban edificios notables siguiendo los cánones del Modernismo, con la Estación del Norte y el Mercado de Colón como máximos exponentes, en el Cabanyal este movimiento artístico rupturista de finales del XIX y principios del XX, que introdujo el uso del hierro y el cristal, se reinterpretaba dando pie a un modernismo de corte popular que dejó su impronta en multitud de fachadas decoradas con distintas y coloridas piezas de cerámica.
Tras el devastador incendio que sufrió el Cabanyal en 1875, se inició un proceso de reconstrucción del barrio en el que se sustituyeron las cabañas y barracas por viviendas de obras y que se prolongó hasta la Guerra Civil. Víctor Gosálvez, Tomás Cardona y Vicent Nicolau son algunos de los arquitectos y maestros de obra que participaron en este proceso de regeneración urbana llevando el modernismo al Marítimo.
Las nuevas arquitecturas tendrán como modelos las edificaciones burguesas de la ciudad y los edificios emblemáticos. Sin embargo no será una arquitectura culta sino una arquitectura de tipo popular en la que propietario y maestro de obras conjugan sus ideas dando como resultado peculiares, ricos y magníficos ejemplos de creación libre e ingenua que la publicación Casas del Cabanyal. Modernismo popular para el siglo XXI ha recopilado.
A finales del siglo XIX, las clases acomodadas de la ciudad se hicieron construir grandes casas de veraneo junto al mar, en puntos como la calle de la Reina. Entre otras, en esta calle destaca la vivienda ubicada en el número 190, decorada con ««trencadís»». Además de las distintas combinaciones de cerámica de las que hacen alarde las casas del Cabanyal, también son muy interesantes las rejas y balcones de forja, las puertas, la madera de mobila (pino canadiense), los apliques de bronce con figuras humanas o de animales, los ojos de buey de las andanas y los cubreventanas, como los que pueden apreciarse en algunas viviendas de las calles José Benlliure, Barraca o Doctor Lluch.
Recuperar aquel Cabanyal
Las casas modernistas del Cabanyal, un barrio muy castigado por la degradación urbanística y social vinculada al ya derogado plan de la prolongación de Blasco Ibáñez, son un museo en sí mismo, donde el visitante puede perderse en los mil detalles escondidos de sus fachadas. Los vecinos confían en que el proceso de recuperación urbana y social anunciado por el nuevo gobierno municipal y la llegada de las subvenciones europeas y la inversión privada permitan recuperar la normalidad de este barrio marinero, declarado conjunto histórico artístico.
Desde el Cabanyal, la ruta llega hasta el vecino barrio de la Malva-rosa, donde sorprende la arquitectura del asilo-hospital San Juan de Dios (1907), ubicado en la calle Río Tajo, a pocos metros de la playa de la Malva-rosa, y obra deFrancisco Mora y Berenguer, uno de los arquitectos valencianos precursores del modernismo. Este edifico, de ladrillo rojo, presenta gran influencia del hospital de Epilépticos de San José de Madrid. Mora hizo gala aquí de su interés por el estudio de la fábrica de ladrillo. Su construcción con este material económico fue para Mora motivo de gran orgullo según dejó en sus escritos. La planta tiene forma de «C» resultante de la prolongación de los extremos del cuerpo principal con sendas crujías.
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