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Biografía

La periodista que se convirtió en alcaldesa de España

Rita Barberá, que gobernó con mano firme la ciudad durante 24 años, deja una importante herencia en Valencia. Enérgica, populista y celosa de su vida privada, la alcaldesa de España caída en desgracia tuvo una intensa vida.

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Rita Barberá, una vida en imágenes

Rita Barberá, la que fue alcaldesa de España falleció ayer a los 68 años de edad de manera inesperada aunque temida por sus más allegados. La senadora y ex concejala del Ayuntamiento de Valencia, Marta Torrado, una de las personas que más cerca ha estado de la también senadora en los últimos años aseguraba ayer que, tras su imputación judicial y su salida forzosa del PP, «había envejecido de golpe». «Había que ayudarla incluso para subir al AVE», manifestaba apesadumbrada.

Rita Barberá, la política temperamental e hiperactiva que durante más de dos décadas arrasó en las urnas del «cap i casal» convirtiéndose en icono de la ciudad, nació el 16 de julio de 1948 en Valencia, estudió en el colegio religioso Domús y se licenció en Ciencias Políticas, Económicas y Empresariales por la Facultad de Económicas de la Universidad de Valencia. En su etapa de estudiante de Económicas fraguó amistades que durarían toda la vida, como la de Antonio Casanova, ex presidente de Casa Caridad, quien ayer aseguraba que a Rita Barberá le ha matado «el rechazo de los suyos». Casanova recordaba que «ella puso a Valencia en el mapa cuando era una ciudad provinciana». «Luchó mucho por su ciudad, al final se equivocó, porque todos somos humanos y nos equivocamos pero creo que el balance es positivo».

Rita Barberá fue hija de la burguesía local. Su tatarabuelo, Miquel Nolla i Bruixet, fue uno de los industriales más importantes de l´Horta Nord y fundó en 1862 la fábrica Mosaicos Nolla, en Meliana. La fábrica Nolla, cuyos azulejos, de gran calidad, color y belleza, decoran, entre otros, el edificio de la casa consistorial, triunfó por su innovación, llegó a dar trabajo a 500 trabajadores y consiguió proyección mundial recibiendo encargos de personalidades como los Romanov.

Pese a la pasión por su tierra, Rita Barberá no hablaba valenciano, lo que le jugó una mala pasada en la «crida» de 2015 (la del famoso y parodiado «caloret faller»). Si con algo se identificó Rita Barberá fue con las fallas. Una de sus imágenes más recordadas es la regidora encaramada al balcón durante la mascletà de Fallas, un escaparate por el cual durante sus cinco mandatos consecutivos, con cuatro mayorías absolutas, paseó a políticos, empresarios y miembros de la realeza. Antes de sentir la llamada de la política, Barberá ejerció como periodista en Radio Valencia (1964), en la Delegación de Gobierno (1975) y en el diario Levante (1975-1978), en las secciones de tribunales y urbanismo. La ex alcaldesa estudió periodismo en Madrid. Esta profesión estuvo muy presente en su vida.

Su padre, José Barberá, director, entre otros, del periódico del Movimiento Jornada, donde ella se bregó como periodista, fue su mayor referente personal. Falleció en 1993, durante su primera legislatura, y fue un duro golpe para ella. Una década más tarde murió su madre, Carmen Nolla, con quien la alcaldesa, que nunca estuvo casada ni tuvo hijos, vivía en un céntrico piso en la calle Porta de la Mar.

En 1976, Rita Barberá formó parte del equipo directivo de Alianza Popular junto con Manuel Fraga, su mentor y padrino político. Tras varios años como diputada, en 1991 fue designada como candidata del PP a la alcaldía de Valencia. Barberá se hizo con el bastón de mando gracias al apoyo del Unión Valenciana.

Barberá siempre fue una persona celosa de su vida privada. De las tres hermanas de Rita Barberá „Asunción («Toton»), Carmen y María José„, la alcaldesa mantuvo a la primera como estrecha colaboradora durante sus años en el ayuntamiento, donde ejerció como jefa de gabinete.

Fines de semana sagrados

Barberá se dedicó en cuerpo y alma a su ciudad y se le conocen pocos viajes, pero los fines de semana eran sagrados. Solía pasarlos en la residencia familiar de Xàbia, donde también veraneaba con sus hermanas y sus siete sobrinos: Misi, Vicky, Quique, Rita, María, Toti y Coté.

Barberá fue una alcaldesa populista, temperamental y con un gran poder de seducción y convocatoria. No era precisamente correcta en sus formas, en especial con sus adversarios, pero su influencia como símbolo del que durante años fue principal granero electoral del PP se dejó notar durante mucho tiempo en Génova. Durante sus años de gloria se rodeó de amigos poderosos, empezando por Mariano Rajoy y fieles colaboradores, como el que durante años fue su hombre de confianza el exvicealcalde Alfonso Grau, que años más tarde acabo dándole la espalda. Celia Villalobos y Luisa Fernanda Rudi se contaban entre sus amigas. En un reportaje de Vanity Fair publicado en 2011 sobre la figura de Barberá, Villalobos aseguraba que la alcaldesa no estaba casada y relataba como esta le había contado con satisfacción como habían recuperado para la ciudad el solar de Jesuitas. Barberá deja una herencia importante en la ciudad. Con luces y sombras, pero con una impronta particular innegable.

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