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Presencias y ausencias

La vieja guardia copa el adiós a Rita Barberá sin el nuevo PP

El funeral de la exalcaldesa visualiza las dos almas que conviven hoy en el PP con el desembarco de decenas de cargos de Camps y la ausencia de los actuales referentes autonómicos, totalmente distanciados de la senadora desde que el partido la expulsó

La vieja guardia copa el adiós a Rita Barberá sin el nuevo PP

La vieja guardia copa el adiós a Rita Barberá sin el nuevo PP

La distancia que separa al nuevo PP que comanda Isabel Bonig y a los referentes de la vieja guardia, muchos de ellos manchados por casos de corrupción es, hoy por hoy, abismal. Insalvable.

Esa dicotomía entre lo nuevo y lo viejo, entre un partido que quiere cortar con el pasado más reciente porque le resulta molesto y el que no consigue desaparecer de las portadas pese a estar ya apartado de la primera línea, fue ayer muy visible en el sepelio de la senadora y exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá.

La familia de Barberá había reclamado a los representantes de la clase política que evitaran acudir al sepelio en un claro aviso a aquellos que podrían resultar incómodos para los más cercanos a la exalcaldesa. Querían que la despedida se celebrara dentro del ámbito privado.

Sin embargo, en el velatorio y en el oficio religioso para despedir a una mujer que dedicó su vida a la política irremediablemente la presencia de políticos tenía que resultar nutrida, aunque quienes lo hicieron se presentaran a título personal. Entre ellos el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que a su llegada remarcó precisamente que acudía al funeral como amigo personal durante 30 años de la senadora fallecida.

En ese contexto, la vieja guardia de los populares valencianos copó la despedida a Barberá en ausencia de los actuales referentes de la formación, distanciados de la senadora desde que se le pidió que dejara el escaño y el partido forzara su marcha. Hubo, eso sí, una presencia destacada cargos autonómicos de la etapa de Francisco Camps en la Generalitat.

En cambio, ni la presidenta del PP de la Comunitat Valenciana, Isabel Bonig; ni la coordinadora, Eva Ortiz, o los vicesecretarios, José Juan Zaplana y Elena Bastidas, participaron en la despedida. En realidad, nadie o casi nadie que hoy tenga mando en la calle Quart. Tampoco lo hicieron representantes de la gestora que dirige el partido en Valencia, con Luis Santamaría al frente, ni los presidentes provinciales de Castelló y Alicante, Javier Moliner y José Císcar, alineados con Bonig. Precisamente Císcar ha sido uno de los aliados más firmes de Bonig en la época en la que la lideresa optó por la mano dura contra los casos de corrupción. No podía hacer distinciones con Barberá porque la limpieza de cargos manchados resultaba crucial para legitimar de nuevo al PP como un partido que pueda presentarse ante la opinión pública con posibilidades de volver a la Generalitat. La cúpula regional ya había transmitido que no violentaría a la familia con su presencia, pero aunque previsibles, las ausencias fueron examinadas con lupa; tanto en realidad como las presencias.

El único integrante del actual organigrama popular presente en la ceremonia fue el presidente provincial de Valencia, Vicente Betoret, salpicado por el caso Taula, precisamente la misma causa judicial que también acorraló a Barberá.

Betoret se encuentra hoy muy distanciado de la dirección autonómica y fue el único diputado del PP que se desmarcó, junto a Miquel Domínguez, hoy en el grupo de los no adscritos en las Corts, de la resolución unánime que el Parlamento valenciano aprobó el pasado 15 de septiembre y que exigía el escaño a Barberá, precisamente en un momento en que Barberá ya había sido expulsada del PP. Un acuerdo con la izquierda parlamentaria que suponía una reprobación en toda regla para la exalcaldesa y que tanto molestó a la senadora y a su entorno. Una resolución que pedía a Barberá su marcha para salvaguardar la dignidad de las Corts y en la que Isabel Bonig estampó su firma.

Otra de la ausencias destacadas fue la del expresidente de la diputación Alfonso Rus, con quien Barberá mantuvo una alianza estratégica en los tiempos de Alberto Fabra al frente del partido. Ambos tejieron una complicidad política que tenía como objeto deteriorar el poder del expresidente de la Generalitat. Sin embargo, la presencia de Rus se hubiera llevado todos los focos por su situación judicial.

Sí participó, aunque muy alejados de la primera fila el que fuera delfín de Rita Barberá en el ayuntamiento, el diputado Jorge Bellver, hoy presidente del grupo parlamentario y también uno de los diputados que apoyó aquella resolución contra Barberá. También estuvo el presidente de la diputación de Alicante y del comité electoral popular, César Sánchez y la diputada popular en las Corts María José Ferrer San Segundo. El exconseller Alejandro Font de Mora, hoy miembro de la Mesa de las Corts Valencianes, también quiso estar en la despedida.

Ausencia de Fabra y Moragues

Entre las ausencias destacadas llamó la atención la del expresidente de la Generalitat Alberto Fabra, también senador territorial como Barberá. Su relación era fría. Les enfrentaba las líneas rojas y la visión distinta sobre cómo gestionar el partido. Barberá le reprochaba que no supiera defender el legado de ella misma y del expresidente Camps. También se ausentó el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Moragues con quien Barberá mantuvo un agrio enfrentamiento a raíz de un informe de Intervención sobre la Feria Valencia. El portavoz del PP en la UE y exconseller, Esteban González Pons, quien aún mantenía relación con Barberá, no acudió. La agenda le impedía desplazarse ya que debía asistir a un pleno en Estrasburgo.

El expresidente de la Generalitat Francisco Camps evitó ayer cualquier referencia a la situación política del PP. Camps aseguró que el de ayer era un día de despedir cristianamente a la alcaldesa «del pueblo». «Hoy es un día para orar y recordar a una persona insustituible», señaló. También evocó la figura de Barberá el expresidente de la Generalitat, José Luis Olivas y el expresidente de las Corts, Juan Cotino; el último en despedir a Rajoy a la salida del tanatorio.

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