12 de junio de 2018
12.06.2018
40 Años
40 Años

El balcón de los peluches de Benimaclet

José Miguel decora su vivienda con estos muñecos para recuperar una infancia que fue «difícil»

11.06.2018 | 21:34
Vídeo: Fernando Bustamante.

Colección bohemia. La calle Sant Esperit de Benimaclet cuenta con un vecino singular. Los peluches que pueblan el hogar de José Miguel Angrisano 'El Pani' hacen que su casa se convierta en un punto de atracción fotográfica para el barrio, tanto que los vecinos se esmeran por regalarle muñecos, incluso lanzándolos al propio balcón.

Cuando uno camina por la calle del Sant Esperit en Benimaclet no puede apartar la mirada a un balcón repleto de peluches. A sus 50 años, José Miguel Angrisano puebla su vivienda con estos muñecos y aporta al barrio su toque singular. Este bohemio, tal y como él se identifica, lleva años recopilando peluches para decorar la fachada de su piso porque «son un reflejo» de su persona.

«Tuve una infancia difícil, ya que me quedé sin la pierna izquierda a los siete años y mi único peluche fue un león», cuenta José Miguel, más conocido en el barrio como 'El Pani' por ser hijo de la dueña de la antigua panificadora de Benimaclet. Todo empezó «cuando un amigo sin techo me trajo un Spiderman», relata. Desde entonces, José Miguel adquiere peluches en el rastro. «Algunos me los quedo porque me gustan, como uno de Bob Esponja, pero la mayoría sirven para decorar el balcón», explica el bohemio. Asimismo, a sabiendas de su afición, el vecindario suele regalarle peluches, incluso hay veces que la gente se los lanza al balcón.

No obstante, este vecino de Benimaclet no ocupa su balcón siempre con los mismos peluches. «Cuando llegan las fallas y hacen la cabalgata, los envuelvo con plástico y los regalo a las comparsas para los niños», comenta José Miguel, que también colabora con diversas campañas de donación de juguetes en Navidad. Además, José Miguel ofrecer sus peluches a cualquiera que lo desee.

Y es que hay ocasiones que las gamberradas de adolescentes le causaron algún disgusto. «Al ser un primer piso, tratan de quitarlos y se rompen. Yo se los regalaría sin problemas», sentencia 'El Pani'.

Además, José Miguel cuenta con el apoyo del vecindario. «Nunca ha dado problemas y aporta mucha felicidad», cuentan fuentes vecinales. Y a los comercios no les molesta porque «muchos vienen a hacer fotos al balcón». Aunque si hay alguna opinión que no considera higiénico el estado de los peluches.

Pero José Miguel no es sólo un recaudador de estos juguetes. Aunque esta en el paro, espera pronto una llamada para trabajar de jardinero. Mientras tanto se puede decir que es un artista al reciclar los materiales que encuentra por la calle. En su taller tiene todo tipo de objetos que junto a su novia se encarga de darles otra vida. «Mi último proyecto es convertir un televisor en una lámpara», explica 'El Pani'.

Su casa cuenta con una auténtica galería de cuadros hallados en la basura y el próximo objetivo en el balcón de José Miguel es «hacer un decorado con máscaras africanas», y pintarlo «de color plateado y jugar con una luz y unas sombras con forma de calamar» de cara al festival de arte Benimaclet conFusión que se celebra en el mes de octubre.

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