07 de julio de 2018
07.07.2018

Los hosteleros se quejan del cierre al tráfico de la Marina por los conciertos

Demandan más aparcamientos y refuerzo del transporte público

06.07.2018 | 22:28
Público de uno de los eventos celebrado en la Marina de València.

Los hosteleros de la Marina de València han hecho llegar al Consorcio València 2007 sus quejas por los perjuicios y molestias que, dicen, les está generando en sus negocios el cierre al tráfico de la zona muchos fines de semana del verano con motivo de la celebración de conciertos, festivales, como el MareNostrum Xperience, y eventos multitudinarios de todo tipo que acoge el recinto, especialmente, en los meses de junio y julio. Aseguran que los hosteleros son los que mantienen con vida todo el año la marina y lamentan que cuando llega la temporada alta y muchos refuerzan sus plantillas no puedan aprovechar el tirón porque cuando hay conciertos y festivales la marina se cierra al tráfico y sus clientes les anulan las reservas ante la imposibilidad de acceder a los locales.

El presidente de la Asociación de Hosteleros de la Marina, Javier Andrés (La Sucursal) asegura que el cierre del recinto por motivos de seguridad durante los eventos es competencia de la policía local, si bien solicitan al Consorcio que mejore la planificación de los eventos habilitando más zonas de aparcamiento y reforzando el transporte público. Andrés apuntó que mejorando la coordinación pueden convivir la seguridad de los conciertos sin generar perjuicios a su clientela. «Se deben atraer eventos que aporten valor a la marina y evitar que este espacio se convierta en un cajón de sastre», remarca Andrés.

Y es que los hosteleros de la marina, cuyos negocios están dirigidos a un público de poder adquisitivo medio-alto, no terminan de ver con buenos ojos la celebración de festivales y eventos con poco beneficio para sus negocios.

Antes de cada evento en la marina, los responsables del Consorcio se reúnen con la policía local y protección civil para establecer el operativo de seguridad. «No podemos permitir que en eventos donde se pueden llegar a concentrar 100.000 personas, como el espectáculo piromusical, la marina se colapse». Cuando la policía que controla el evento de turno comprueba que los apartamientos, tanto el subterráneo del Veles e Vents como las plazas en superficie, está completo, se cierran una o las dos puertas para el tráfico rodado existentes en el recinto (frente al edificio del Reloj y en los Docks). Una situación que provoca que los clientes de los restaurantes y cafeterías de la marina más alejados, los ubicados junto al canal y frente al Veles e Vents, no puedan llegar a los locales. En el Consorcio también se han recibido quejas puntuales de los dueños de los yates atracados en la marina por los conciertos.


«Molestias puntuales»

Las fuentes del Consorcio València 2007 aseguran que las molestias a los hosteleros son puntuales y recuerdan que la afluencia masiva de público a las actividades de ocio y culturales que se programan «son la prueba del éxito de este espacio y eso redunda en beneficio de los hosteleros». Los responsables del órgano que gestiona la marina insisten en que la afluencia de público a la marina demuestra que «está viva y pasan cosas». En julio, apuntan, hay mucha actividad, sin embargo, a partir de agosto todo se tranquiliza. La movilidad en la Marina de València es una de la asignaturas pendientes del Consorcio y uno de los aspectos que más quejas suscita por parte de los hosteleros y de los usuarios. El Consorcio ha anunciado la puesta en marcha de varias medidas encaminadas a racionalizar el uso del espacio favoreciendo el transporte sostenible y al peatón. Proyectos como la reurbanización del entorno del Tinglado 2 van en la línea de peatonalizar la zona y reducir el aparcamiento incontrolado que existe actualmente. Por otro lado, los hosteleros aseguran que no es necesario peatonalizar más la marina porque «ya lo está».

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