11 de julio de 2018
11.07.2018
Fallas

Administradora de fincas de nuevo cuño y dueña del "Traje de la Solidaridad"

11.07.2018 | 00:09
Administradora de fincas de nuevo cuño y dueña del "Traje de la Solidaridad"

"Me falta colegiarme". Pero eso es lo de menos cuando se han realizado ya todos los grados, masters, trabajos y demás calenturas de cabeza necesarias para alcanzar la completa formación profesional. Rebeca Pardo desarrollará su vida alrededor del mundo del derecho y la administración de fincas, algo que le viene de familia porque su madre tiene un despacho con esa doble especialidad. «Damos un servicio integral con asesoría jurídica». Ha estado aprendiendo allí, pero también tuvo que sumergirse en el derecho penal con las prácticas obligatorias. «Estuve en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de València. Iba todos los días, me daban los sumarios, tenía que leerlos, explicar qué línea de defensa haría, que sentencia redactaría...». Un tiempo apasionante que se remató en el mes de marzo, con el examen, sumergida ya en las obligaciones de fallera mayor. Después de tanto esfuerzo, pagar las tasas y rellenar unos impresos ya es pan comido. «Seguramente en estos días lo haré».

Si sale elegida de la corte o más, hará un particular doblete, porque también fue dama de honor en las fiestas de 2012 en su segunda casa, «Soneja». Los abuelos se conocieron allí, los primos tienen un bar y «me gusta mucho ir».

En su trayectoria fallera no cruzó el Rubicón, pero sí el Turia. «Primero estuve en Salamanca-Conde Altea». Estuvo dos años desfilando en la Ofrenda con Exposición «y no quería desvincularme de la fiesta», por lo que se apuntó a la que es "su falla" «Porque vivo en Arévalo Baca». Razones ambas por las que mantiene relación con cortesanas de los dos lados. «De Salamanca, por ejemplo, con Teresa Mocholí, que lo fue el año pasado. Y en Exposición, con todas: Aitana que está en la infantil este año, Andrea Frasquet... de este año también tengo relación con Alicia Andrés». Su aterrizaje como fallera mayor fue el resultado de, como ella dice, «ir sembrando» por parte de algunos falleros afines. Es decir, el típico "debes ser tú", "piénsatelo"... y aceptó encantada. «Me apetecía mucho, mis padres me ayudaron...». Antes incluso de ser fallera mayor, en los preparativos, ya se la conocía por convertirse en la propietaria del "traje solidario". «Desde siempre he colaborado con Casa Caridad. Mi madre se enteró que Álvaro Moliner iba a subastar un traje y que lo recaudado sería para ellos. Ví la oportunidad de unir mis dos inquietudes». Y ganó la puja. «Hubiese querido que fuera mi traje "oficial". Pero, claro, lo vio todo el mundo antes. Así lo estrené en la "Festa per a Tots"».

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook