12 de septiembre de 2018
12.09.2018
Reapertura

Así es el nuevo Palau Alameda

El antiguo Alameda Palace recupera elementos ocultos desde hacía años en el mítico salón de eventos

12.09.2018 | 00:36
Así es el nuevo Palau Alameda
Así es el nuevo Palau Alameda

El Titanic de la ciudad. Tras hundirse sin remedio, el antiguo Alameda Palace reabre mañana. Pero para ello se ha realizado una profunda reforma, aunque algunos de los recuerdos históricos permanecen visibles.

Fue el particular Titanic de una época. Porque, igual que el hundimiento del «Insumergible» se considera el final de una época, el cierre en 2014 simbolizó, como pocos, el final de una forma de entender las cosas en la ciudad. Pero al contrario que el buque de la White Star, aquí sí que ha habido un reflote.

Era necesario puesto que la instalación es municipal y tanto el complejo deportivo (que tendrá que esperar un año más) como el espacio hostelero es un servicio a la ciudad que tenía que volver a acoger pasajeros.

El antiguo Alameda Palace, ahora Palau Alameda, tiene los tres espacios diferenciados. Desde antes del verano ya funciona la terraza (con diferentes ambientes para diferente clientela) y mañana se ponen en marcha los otros dos.

Les Graelles ya no es restaurante, sino una discoteca para mayores de 25 años que mantiene el mosaico del antiguo establecimiento. Y el salón, seguirá siendo lugar para bodas, actos de empresa, alguna presentación fallera y eventos propios.

El visitante encontrará varias novedades en la nueva estructura del inmueble. Por ejemplo, ha desaparecido el vestíbulo. Se pasa directamente de la calle al salón a través de una gran recepción al aire libre.

De la misma manera que, al desdoblarse el complejo (hostelería y deporte), el salón tiene una «mordida» de espacio, para escalera y ascensor propio. Las obras han sacado al descubierto los vestigios del pasado.

El director del complejo, Pepe Fernández, lo explica: «Era importante mantener la esencia de lo que fue este lugar. Modernizando, pero sin perder la solera y la esencia». Y así, el salón recupera los mármoles verdes sesenteros, que estaban cubiertos por diferentes capas de tabique tapizado. «Eran casi como decorados».

O los ladrillos de cristal traslúcido que cubren el ascensor. Se nota también en la terraza, donde se retiraron hasta cuatro tipos de suelo diferente, que ha hecho subir una barandilla que ya no da vértigo. O en la cocina de eventos, que a base de retirar elementos ha subido un metro su altura. «Es un lugar que evoca muchos recuerdos, que ahora queremos recuperar».

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