10 de noviembre de 2018
10.11.2018

El Arzobispado asegura que los robos de dinero en las iglesias están aumentando

El responsable de patrimonio explica, por el contrario, que el hurto de piezas de arte ha disminuido al no tener salida en el mercado negro

09.11.2018 | 21:23
La iglesia permaneció cerrada tras el robo.

Los últimos episodios de robos de los cepillos en la iglesia de Santa Catalina han vuelto a levantar las alarmas en el arzobispado de València y en cada una de las iglesias de la ciudad. El responsable de patrimonio en el arzobispado y director del museo catedralicio, Jaime Sancho, confesaba ayer que estos pequeños hurtos no suponen «nada nuevo» pero sí exponía su preocupación por que vayan a más. Él lamenta que «al tratarse de cantidades pequeñas», aunque se detenga al delincuente, que no ha sido el caso, de momento, vuelve a salir a la calle en poco tiempo. Y también expresa que muchas veces es más el daño por destrozos que por la propia cantidad en metálico que se suelen llevar, en el último caso esta fue de 100 euros. «Nuestro problema, añade, es que todas las iglesias no pueden contar con cámaras y otras medidas de seguridad porque también suponen una inversión importante».

Otro punto en el que pone el acento Sancho es que, al revés que pasaba hace unas décadas o años, los robos en templos sagrados ya no se centran en piezas de arte o de cierto valor, sino en dinero en efectivo. «Los ladrones se han dado cuenta de que las piezas que pueden encontrar en la mayor parte de iglesias o templos no tienen el valor que podría esperarse, los anticuarios ya no dan casi nada por ellas y, además, cada vez se encuentran con más problemas para encontrarle salida en el mercado negro». A todo ello se unen las mayores medidas de seguridad y disuasión que van desde cámaras de videovigilancia a candados en diferentes elementos y también a mayor atención por parte de los responsables en los templos.

Estas medidas de seguridad se empezaron a implementar hace ya ocho años a raíz de otra ola de robos en diferentes templos. Ya entonces el sacristán de los Santos Juanes declaraba a Levante-EMV que los robos «son tan continuos que ni siquiera los denunciamos», algo que parece que no ha cambiado demasiado.

Otra cuestión son los daños patrimoniales que van desde pintadas hasta incluso algún que otro conato de incendio como el que sufrió la puerta de la Almoina, del siglo XIII, el año pasado. Sancho asevera, y agradece, que cuando se trata de pintadas en el exterior el ayuntamiento cuenta con un equipo de limpieza para eliminarlas. Sobre estas y otros actos vandálicos pide «responsabilidad y humanidad» y pone en valor que «en muchas ocasiones lo que se puede encontrar en las iglesias «tiene un valor más sentimental o histórico» que el propio económico que se pueda extraer de él con una hipotética venta ilegal.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook