31 de marzo de 2019
31.03.2019

«València no está en venta» denuncia la «falta de apoyo» social del Ayuntamiento

Exigen una reflexión entorno al modelo de ciudad del futuro para poner el foco en la «economía local»

31.03.2019 | 04:15

«València no está en venta» denuncia que la ampliación de la V-21, el acceso norte del puerto de València y el AVE Barcelona-València «amenaza» con destruir 80.000 metros cuadrados de huerta protegida y «alquerías centenarias». Que quien «se anunciaba como gobierno del cambio», pese a «algunas medidas proteccionistas», no está mostrando el apoyo que se esperaban. «Aún no han comprendido que el cambio climático lo tenemos encima, que la destrucción del territorio y el crecimiento sin límite contradicen toda sostenibilidad», esgrimen en un manifesto.

La campaña «València no está en venta», integrada por varios colectivos como Entre Barris, Per l'Horta, Accio? Ecologista-Agro?, Cuidem Benimaclet o Salvem Godella, renueva ahora su manifiesto en el que, además de incluir medidas que protejan la huerta (contra la aprobación del Plan Especial de la Zal o el PAI de Benimaclet), denuncian la «gentrificación» y «turistifación» de los distintos barrios de València, haciendo de la vivienda «una mercancía que termina con la expulsión de sus casas a centenares de personas en riesgo de exclusión». Una situación que ya es costumbre en barrios como los de Ciutat Vella y Russafa, pero que ya se está extendiendo a la periferia de la ciudad en barrios como Orriols, Patraix, Benimaclet o la Saïdia.

De esta forma, exigen una reflexión entorno al modelo de ciudad que se quiere para el futuro, así como alternativas «reales» de desurbanización o de regulación del alquiler, poniendo el foco en una «economía local». Porque, dicen, «como sociedad no se puede entender que haya miles de casas vacías y miles de personas sin casa».

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