La extinción de insectos se acelera a un ritmo de entre 10.000 y 15.000 especies al año. Y aunque se estima que en el mundo existen 1,4 millones documentadas, los entomólogo advierten de que sin estos invertebrados la agricultura está condenada, pues aproximadamente el 80 % de las plantas dependen de polinizadores como abejas y avispas. Solo en la Comunitat Valenciana más de una veintena de especies están al borde de la desaparición. La Concejalía de Control Ambiental, Parques y Jardines ha apostado por instalar «hoteles» para insectos en el Parque Urbano de Malilla, un enclave verde de 70.000 m2 concebido como un jardín ambiental en el que priman las especies autóctonas y se potencian los procesos naturales propios de los ecosistemas mediterráneos.

Los «hoteles» han sido construidos por el alumnado del PFCB «Trabajos de Carpintería y Mueble» del centro de Formación Profesional Adaptada Nuestra Señora de la Misericordia de València. Se trata de dos estructuras de madera que sirven de refugio y como lugar de reproducción. La acción se engloba dentro de un proyecto de aprendizaje-servicio a la comunidad denominado «Un hotelito? mil insectos más» coordinado por las profesoras Pino Manzano y Ana Muñoz y que permite enlazar los contenidos curriculares del programa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible recogidos en la Agenda 2030 de la ONU.

La Fundació València, Clima i Energia, l'Ajuntament de València y SEO/BirdLife, entre otras instituciones, organizan también en Malilla jornadas donde expertos en fauna y flora muestran la biodiversidad que se puede observar en el parque. Una iniciativa que cuenta con la colaboración de ornitólogos, botánicos y entomólogos. En colaboración con el Observatorio Municipal del Árbol de Valencia, se está estudiando la posibilidad de instalar colmenas de abejas melíferas, como ocurre ya en las grandes urbes europeas.