11 de mayo de 2019
11.05.2019

El arrasamiento del edificio renacentista del primer hospital psiquiátrico del mundo

11.05.2019 | 20:29
El arrasamiento del edificio renacentista del primer hospital psiquiátrico del mundo

Un edificio "palacino" –planta cuadrada, patio central rodeado de pórticos y sobre ellos las galerías de las habitaciones o celdas- fue el que se diseñó para albergar el primer hospital psiquiátrico del mundo, cuenta Jorge Sempere. Y hoy lo tenemos prácticamente arrasado gracias a las políticas especulativas urbanísticas de los años 60 del pasado siglo.
El Archivo Histórico de la Diputación de Valencia en Jesús (Patraix) conserva en cajas, excelentemente cuidados y reportados, abundantes documentos sobre el diseño y construcción, la historia del Spital de Folls, donde se puede conocer con minuciosidad y detalle toda lo concerniente a esta magna y pionera obra benéfico-sanitaria, que hizo nacer la advocación de la Virgen de los Desamparados y su imagen, tesoro y fuente inagotable para estudiar la medicina psiquiátrica de aquella época.
Un francés Henri Mérimeé, profesor de Lengua y Literatura Española de la Universidad de Toulouse, a principios del siglo pasado disfrutó lo suyo entre los legajos del archivo provincial, a partir de los cuales elaboró una historia de teatro en Valencia nunca superada, cuyos dos volúmenes editó la Institución Alfóns el Magnànim, en los tiempos años 80- que había personas cultas dirigiéndola y no comisarios políticos del partido de turno. En su obra nos enteramos de cosas muy curiosas, como la de que el teatro laico había nacido en estas tierras de los misteris del Corpus y que nuestros grandes y originales hospitales se nutrían de los beneficios de taquilla del teatro creado ad hoc, hoy Principal y en restauración.
Los pacientes estaban separados por sexo en salas distintas opuestas con un pabellón central común. El recinto tenía dos puertas, la principal y la de servicio, ésta conducente a los huertos. En cada pabellón había (siglo XV) un cuarto de baño para hombres y para mujeres. En verano los enfermos eran llevados a las playas cercanas a tomar baños de mar. Todas las celdas individuales, así como las estancias colectivas, tenían luz y ventilación a través de ventanas con rejas. El total de celdas se acercaba al centenar, casi siempre llenas, ocupadas por pacientes. Para los más furiosos se hizo gavies, una especie de jaulas primero de madera y luego de hierro, con el fin de poder ser tratados por el personal a través de los barrotes en sus períodos de trastorno más violento. Algunos tenían que sujetarlos con cadenas.
En 1417, el hospital tuvo su primer médico, Guillén Pedrera. Le sucedió en 1420 Antonio Negre. En 1436, Bartolomé Martí. Le sucedió Torubio Ferrandis. Y es en 1462 cuando figura como médico jefe el poeta Jaume Roig, médico de la reina Doña María y de sor Isabel de Villena del Monasterio de la Trinidad, quien ejercería el cargo casi hasta el momento de su muerte –vivió 100 años- en 1478. El literato nos ha dejado en varias de sus obras retazos de la farmacopea y terapias sanitarias de la época, que se aplicaban en el hospital de locos. Se conoce al detalle la larga lista de médicos que tuvo el centro. Voluntarios de ambos sexos se ofrecían para ayudarles en sus tareas, aparte de la plantilla de empleados propios que tenían.
La comida era a base de pescado, algunas veces carne y muchos huevos de gallinas que cuidaban los propios enfermos dedicados también a cultivar los huertos, por economía y terapia. Como las purgas eran propias de los métodos que usaban en casos muy complicados, solía aplicarse dietas blandas y se les vestía de baqueta, una especie de camisa de fuerza. Se financiaba el hospital de las ayudas de los reyes, de los patricios impulsores de la obra y de las cuestaciones que los propios enfermos hacían por las calles.

Complejo arquitectónico renacentista arrasado

Levante-EMV en diversas ocasiones ha denunciado que el derribo del antiguo Hospital General de Valencia en los 60 fue la crónica del expolio de uno de los conjuntos más destacados de la arquitectura renacentista valenciana. La diputación provincial que presidía Bernardo Lassala (1958-1970), propietaria del complejo, nunca tuvo interés en conservar el histórico hospicio que había quedado en desuso desde que se abrió el moderno Hospital General de la avenida del Cid.
"Sobre la codiciada manzana de 11.500 m2 del viejo hospital, delimitada por las calles Guillem de Castro, Hospital y Quevedo, la corporación provincial aprobó en 1959 un proyecto de urbanización que contemplaba 25 edificios, la mitad de ellos de entre 10 y 8 alturas con una torre de 20 pisos incluida. Esta planificación, fruto del sueño desarrollista de la Gran Valencia auspiciado por la Administración tardofranquista, arrasaba con todo a excepción de la iglesia de Santa Lucía y la del Capitulet, ambas iban a quedar como la planta baja de sendos edificios de nueve y siete alturas", decíamos tiempo atrás.
La historiadora Mercedes Gómez-Ferrer, profesora del departamento de Historia del Arte de la Universitat de València, tiene publicado un libro "Hospital General de Valencia (1512-2012)", editado la Diputación de València relata el proceso de arrasamiento y demolición de lo "uno de los modelos hospitalarios más importantes de la arquitectura española". Y de buena parte de la historia de Valencia. Un edificio renacentista que es el primero en la Península Ibérica en el que se adopta la enfermería con planta en forma cruz griega surgida en la segunda mitad del siglo XV en el norte de Italia.

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